Joaquín Levinton: el rockstar que dirigía el tránsito con un megáfono y dormía con una corneta
El líder de Turf comparte sus anécdotas más absurdas: el hurón ladrón, el hámster enyesado y la vez que hizo 120 km por banquina. Los detalles, en la nota.
Joaquín Levinton no es solo el líder de Turf, es también un personaje salido de una sitcom delirante. En una entrevista con Infobae, el músico repasó momentos inolvidables (e inverosímiles) de su vida.
Las anécdotas más graciosasComo aquella época en que dormía con una corneta al lado de la cama: "La usaba para despertarme y para ir al colegio". O la vez que se compró un megáfono y salió a dirigir el tránsito en pleno centro porteño. “Tenía el traje de colegio puesto y empecé a organizar los autos como si fuera policía”, recordó entre risas.
Hurones, hámsters y un zoológico caseroLa vida doméstica de Levinton también es digna de un documental. "Tuve un hurón que me robaba los calzoncillos y los escondía en el aire acondicionado", confesó. El bicho, llamado Alí, lo acompañó durante una gira y hasta apareció en una entrevista en televisión. Pero eso no fue lo más insólito: “Una vez se me cayó un hámster del tercer piso, lo llevé a una veterinaria 24 horas, y lo enyesaron”, contó sin pestañar. "El veterinario lo trató como un paciente más, y yo le hice una cama de algodón".
Fugas, banquinas y un leve desprecio por las normasLevinton también reveló su estilo "creativo" al volante. “Una vez manejé 120 kilómetros por la banquina. Iba para la Costa y no daba más del embotellamiento. Me mandé por el costado y no paré hasta la playa”. Aunque la anécdota parece exagerada, él jura que es 100% real. Y no es la única vez que se enfrentó al sistema: en un shopping, hizo que su auto se apagara a propósito para no pagar el estacionamiento. “Le pedí a un tachero que me empujara con su coche hasta la salida”, explicó.
Rock & descontrol: los inicios de Turf y el caos totalEn los comienzos de Turf, el caos era parte del método. “Una vez fuimos a tocar a Mar del Plata, llenamos una combi con instrumentos y nos olvidamos al baterista. Tuvimos que volver a buscarlo a mitad de camino”, recordó entre carcajadas. En otra ocasión, Levinton apareció en un boliche con un disfraz de astronauta. “No tenía nada que ver, pero me sentí en la obligación de musicalizar el universo”.
El show más corto de la historia y un casamiento infiltradoEntre las tantas historias insólitas, Levinton también recordó el show más breve de su carrera. “Tocamos tres temas en Mar del Plata y se cortó la luz. La gente pensó que era parte del show. No volvimos a enchufar nada, terminamos saludando como si fuera todo planeado”.
Y si de infiltrarse se trata, también se coló en una boda ajena: “No conocía a nadie, pero terminé en una fiesta de casamiento vestido de smoking porque me confundieron con un amigo del novio. Bailé con la abuela, comí de arriba y hasta me llevé un souvenir”.
Una más real: Turf en la radio... y el chofer ni enteradoNo todo es delirio. Levinton también disfruta de esos momentos en los que su música circula sin que lo reconozcan. “Una vez me subí a un taxi, sonaba 'Loco un poco' en la radio y el tachero me dijo: 'Este tema es de una banda vieja que ya no toca más’. Me quedé callado. Le dije: ‘Mirá que siguen tocando, eh’. Y él respondió: ‘Nah, ni en pedo’. Me bajé muerto de risa”.
El delirio tiene fechaDespués de tantas aventuras, Levinton y Turf se preparan para su gran regreso al escenario porteño: el show en el 15 de agosto en el Gran Rex. “Va a ser una fiesta”, prometió. Y si algo queda claro después de escuchar sus historias, es que con Joaquín nunca sabés qué puede pasar: puede salir a escena con un hurón, un megáfono, o simplemente con una corneta bajo el brazo. Pero siempre, siempre, con una sonrisa.