Mi茅rcoles de Ceniza: los obispos de Quilmes llamaron a la conversi贸n, la escucha y el camino hacia la Pascua

En el inicio de la Cuaresma, los obispos de la Di贸cesis de Quilmes, Carlos Jos茅 Tissera y Eduardo Gonzalo Redondo, difundieron un mensaje pastoral con motivo del Mi茅rcoles de Ceniza.

En el inicio de la Cuaresma, los obispos de la Di贸cesis de Quilmes, Carlos Jos茅 Tissera y Eduardo Gonzalo Redondo, difundieron un mensaje pastoral con motivo del Mi茅rcoles de Ceniza, invitando a los fieles a vivir este tiempo lit煤rgico como un itinerario de conversi贸n, escucha y compromiso comunitario.

"Pasado el carnaval, los cristianos celebramos el Mi茅rcoles de Ceniza con el que comenzamos la Cuaresma. Cinco semanas de preparaci贸n para nuestra celebraci贸n m谩s grande: la Pascua", expresaron los pastores, aludiendo al misterio central de la fe cristiana: la muerte y resurrecci贸n de Cristo, que -se帽alaron- "cambi贸 el rumbo de la historia humana".

El mensaje retoma la ant铆fona de entrada de la misa del d铆a: "Se帽or, t煤 eres misericordioso con todos y no aborreces nada de los que has hecho" (Sabidur铆a 11, 23). Desde esa certeza, los obispos subrayaron que la Cuaresma es, ante todo, una manifestaci贸n de la misericordia divina: "El Se帽or nos muestra su misericordia para que nos volvamos a 脡l".

Un llamado a la conversi贸n del coraz贸n

En su reflexi贸n, Tissera y Redondo describen la Cuaresma como un tiempo propicio para dejarse transformar por Dios. "脡l quiere transformar nuestro coraz贸n de piedra en un coraz贸n de carne", afirmaron, advirtiendo que el pecado cotidiano endurece el coraz贸n y encierra al ser humano en el individualismo, la mezquindad y el pesimismo.

Seg煤n se帽alaron, esa din谩mica -que atribuyen a la acci贸n del tentador- conduce a una vida encerrada en "la clausura de nuestro asfixiante yo", debilitando la esperanza y alejando a las personas del proyecto de Dios. Frente a ello, la Iglesia propone un camino concreto de renovaci贸n interior.

Tiempo de escucha

Los obispos definieron la Cuaresma como "tiempo de la ESCUCHA", una invitaci贸n a afinar "los o铆dos del esp铆ritu" para acoger la Palabra de Dios. Recordaron la escena del G茅nesis en la que Dios busca al hombre que se ha escondido tras el pecado y le pregunta: "驴D贸nde est谩s?".

"El Se帽or nos busca, antes que nosotros mismos queramos volver a 脡l", remarcaron, poniendo el acento en la iniciativa amorosa de Dios.

En esa l铆nea, citaron el primer Mensaje de Cuaresma del Papa Le贸n XIV, quien llam贸 a "dar espacio a la Palabra a trav茅s de la escucha". El Pont铆fice record贸 que Dios mismo "ha o铆do los gritos de dolor" de su pueblo oprimido en Egipto (Ex 3,7), se帽alando que la escucha del clamor de los que sufren es el inicio de todo proceso de liberaci贸n.

El valor del ayuno

El mensaje episcopal tambi茅n destaca la pr谩ctica del ayuno, una tradici贸n antigua que marca el comienzo de la Cuaresma junto con la abstinencia. Citando nuevamente al Papa Le贸n XIV, los obispos explicaron que el ayuno "dispone a la acogida de la Palabra de Dios" y ayuda a ordenar los propios apetitos.

Lejos de reducirse a una pr谩ctica meramente alimentaria, el ayuno es presentado como un ejercicio espiritual que despierta el hambre y la sed de justicia, educa el coraz贸n en la responsabilidad hacia el pr贸jimo y fortalece la oraci贸n.

Caminar juntos como Iglesia

Finalmente, Tissera y Redondo subrayaron que la Cuaresma es un tiempo para "CAMINAR JUNTOS". Parroquias, familias y comunidades religiosas est谩n llamadas a realizar un camino compartido, donde la escucha de la Palabra y del clamor de los pobres y de la tierra se conviertan en forma de vida.

En el cierre, retomaron una exhortaci贸n que el Papa Le贸n XIV vincul贸 tambi茅n con el magisterio del Papa Francisco: practicar un ayuno que alcance a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los dem谩s.

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