Netflix: la verdadera historia detrás de "El misterio del faro", una película olvidada y que es furor en la plataforma
El film inglés se estrenó en los cines en 2018, pero en su momento pasó desapercibido para gran parte de la audiencia del servicio de streaming. Este 2022 llegó a posicionarse como una de las diez películas más vistas en el mundo.
El misterio del faro es una de las últimas películas que Netflix sumó a su catálogo, pero a diferencia de los recientes estrenos no se trata de una producción actual. El film inglés del 2018 pasó por los cines sin tener demasiada repercusión y este 2022 se convirtió en una de las diez producciones más vistas a nivel mundial de estos últimos días.
La película de una hora con 46 minutos, dirigida por Kristoffer Nyholm, está protagonizada por Gerard Butler (Rey Leónidas en 300), Peter Mullan (Ozark) y Connor Swindells (Adam Groff en Sex Education). La historia narra como en una isla de Escocia tres hombres trabajan seis semanas como los cuidadores de un faro.
En medio de sus tareas descubren un cofre con oro abandonado y todo se complica cuando otros hombres llegan a la isla y hacen algunas preguntas que incomodarán a los cuidadores del faro. Entre ellos se despierta la discordia y la avaricia de sus corazones.
"En una isla de la costa escocesa, tres fareros desaparecen sin dejar rastro. Inspirada en la historia real del misterio de las Islas Flannan", señala la sinopsis oficial de la película. Luego de verla, los usuarios de Netflix se preguntaron cuál es la verdadera historia que se esconde detrás de ella.
El misterio de la Islas Flannan: la verdadera historia detrás de la película furor en Netflix
El misterio del faro está basada en hechos reales que se remontan a principios del siglo XX y que hasta el día de hoy no fueron resueltos. En diciembre de 1900 desaparecieron tres hombres en las islas Flannan, un pequeño archipiélago que se ubica en la costa noroeste de Escocia.
En aquella época era necesario que la isla contara con un faro para guiar a los barcos mercantes que navegaban por uno de los confines del Atlántico Norte, así fue como las autoridades portuarias del Reino Unido ordenaron su construcción y para 1899 ya se encontraba funcionando. Sin embargo, los lugareños estaban temerosos de esta ubicación por la leyendas úrbanas de aquel entonces y las condiciones climáticas.
Los trabajadores se negaban a dormir en la zona y se iban del lugar antes de que cayera el sol, sólo de día había pastores en el archipiélago. Por tal motivo, se establecieron turnos entre los guardianes para que la isla estuviera siempre habitada. Había cuatro personas encargadas de cuidar el faro, tres permanecían allí y el cuarto debía rotar cada seis semanas.
El cuarto hombre llegaba al lugar con provisiones y reemplazaba a uno de ellos, así todos podían tener su descanso. James Ducat, Thomas Marshall, William MacArthur y Joseph Moore eran los encargados de cuidar el faro, este último se había tomado sus días libres. En la isla todos se ocupaban de las tareas de mantenimiento del edificio.
¿Qué pasó en las Islas Flannan?
Moore debía regresar a la islas para reemplazar a uno de sus compañeros, pero las condiciones climáticas hicieron que se demorara una semana más de lo previsto. Cuando arribó al lugar junto al capitán James Harvie, el encargado de transportar a los trabajadores, encontraron que el faro estaba apagado y no estaba colocada la bandera de bienvenida.
Además, encontraron que la zona se encontraba dañada por las fuertes tormentas de los últimos días. Los tripulantes del barco que había llegado revisaron el lugar y no hallaron por ningún lado a los tres fareros o sus restos.
Tra una investigación, sin ningún tipo de certeza, se llegó a la conclusión de que los tres hombres murieron y desaparecieron después de ser azotados por una fuerte tormenta. Sin embargo, esa explicación no alcanzó para lo habitantes de la islas que crearon leyendas alrededor para saber qué fue lo que sucedió en realidad.
Mientras tanto, el faro fue custodiado desde 1899 hasta 1971. Hoy en día se encuentra totalmente automatizado para su funcionamiento.

