El cine es para muchos un simple entretenimiento, para otros una labor y para un porcentaje muy grande de la población una pasión, donde en tan solo un par de horas nos moviliza y sacude emocionalmente como en ningún otro lugar. En tiempos de verano y vacaciones es una actividad para ir con amigos, familia o pareja y siempre es bueno conseguir alguna que otra entrada gratuita para ahorrar en la salida. Club Crónica ofrece la oportunidad de ir al cine con 2x1 y disfrutar al máximo esta experiencia que tan bien nos hace y tantos beneficios nos brinda.
Los socios de Club Crónica pueden acceder a un 2x1 en entradas para cualquier función de películas 2D y los socios Black del Club también acceden al 2x1, pero con un plus, entradas en cines 3D. Estos beneficios y más pueden verse en todo el país en cadenas como Atlas Cines, Cinemacenter y Cinema Adrogué.
Ser parte de Club Crónica y obtener los regalos es gratuito, solo es necesario descargarse la aplicación para Android o iOs y registrate gratis. Todos los meses se puede contar con c$5000 cronipe$os para usar en marcas de distintos rubros como gastronomía, combustible, cines, salidas, indumentaria y mucho más.
También existe la posibilidad de ser socio de Club Crónica Black, un producto exclusivo con una experiencia amplificada, con más regalos y más cronipe$os. Los socios cuentan todos los meses con c$10.000 cronipe$os para usar. Para ser parte es necesario ser socio de Club Crónica y colaborar con una membresía que va desde $200 al mes o bien de $1200 anuales.
Beneficios de ir al cine:
Cuando se piensa en cine y películas, en general, la primera idea que viene a la cabeza es el entretenimiento. Colocarse frente a la pantalla o sentarse en el sofá, son acciones que parecen asociadas de forma natural a la diversión y las palomitas. Lo que a menudo no pensamos o no advertimos es que ver películas redunda en una serie de beneficios que van mucho más allá de pasar un momento agradable.
El primer beneficio es el más evidente, y el que más relación guarda con el entretenimiento destacado al principio: el cine relaja y reduce la ansiedad y el estrés. Cuando vemos una película, nos “olvidamos” durante un rato del resto del mundo para concentrarnos solo en lo que ocurre en la pantalla.
A diferencia de la lectura, que es un proceso más activo, disfrutar del cine es una actividad pasiva: es mucho más fácil distenderse, desconectar, darse un descanso mental. Y reducir el estrés, por supuesto, tiene múltiples efectos positivos sobre la salud mental y también sobre la física.
Al igual que la literatura, el cine contribuye a mejorar la capacidad de empatía. Quien ve una película acompaña a sus protagonistas y de forma imaginaria se pone en su lugar: experimenta emociones, deseos, sufrimientos, etc. Cuando nos identificamos con un personaje que tiene nuestros mismos problemas, aumenta nuestra empatía y asimilamos mucho mejor su evolución personal. Por ello, la historia puede dejar enseñanzas sobre el proceso de toma de decisiones y la resolución de problemas. Por otra parte, suele ocurrir que, después de ver una película, ciertas situaciones parecen menos preocupantes o dramáticas que antes de verla. Y no es que haya cambiado algo desde un punto de vista objetivo: lo que cambió fue la mirada del observador, quien, gracias al simple hecho de haberse relajado, puede ver el mundo de otra manera.
Las películas también nos aportan visiones muy diferentes de nuestra realidad y de nuestros esquemas mentales, que nos ayudan a enriquecernos intelectualmente, a ser más flexibles o a ganar en perspectiva y en imaginación. Todos estos elementos son claves para motivar y desarrollar la creatividad. De este modo, las películas también pueden tener efectos positivos sobre otros aspectos de la vida, tanto laborales como en otras actividades vinculadas con lo artístico: escritura, pintura, música, etc.
Las películas infantiles a menudo cumplen el rol de las antiguas fábulas, aquellas que tenían la intención didáctica de transmitir una moraleja final. En los filmes, por lo general, la moraleja no aparece de modo explícito, pero valores positivos como la generosidad, el respeto, el compañerismo y la amistad, se transmiten de un modo claro y contundente, que representan una auténtica enseñanza para los más pequeños.
Las películas de terror ayudan a quemar calorías y, por lo tanto, contribuyen con la salud física. Así lo comprobó un estudio publicado en 2012 por expertos de la Universidad de Westminster, en el Reino Unido. Los investigadores llegaron a esa conclusión tras analizar el ritmo cardíaco y los niveles de oxígeno consumido y dióxido de carbono expelido por un grupo de voluntarios mientras veían películas de miedo.
De acuerdo con el mismo estudio, el aumento de los niveles de adrenalina que se produce al ver estas películas generan un “estrés positivo”, que dota de recursos extra y, por lo tanto, tiene un efecto beneficioso sobre los sistemas nervioso e inmune.
Ver películas ayudan a la audiencia a incrementar eso que suele llamarse “cultura general” de dos formas distintas y complementarias. Por un lado, las que se ambientan en tiempos o lugares lejanos ayudan a conocer episodios históricos y cómo vivían o viven personas en civilizaciones muy diferentes a la nuestra. Es cierto que (salvo los documentales) el cine es ficción y conviene siempre desconfiar de las representaciones que se ven en la pantalla, pero la idea general que transmiten al menos suele aproximarse a la realidad.
Es una forma de practicar otros idiomas: El cine es una estupenda manera de familiarizarse con otras lenguas, y son de especial utilidad para las personas que las estudian.