El toque final para un asado lo da la salsa que lo acompañe. Más allá de lo sabrosa y tierna que pueda ser la carne a la parrilla, de la innovación de cortes a los que hayas apostado y la mezcla -o no- con vegetales que se sumen al almuerzo o cena en familia o con amigos, Pico de Gallo es una de las alternativas que mejor se fusionan con la preparación.

Sencilla y que requiere pocos ingredientes, ésta aderezo es ideal para hacer y resolver en poco tiempo mientras estás pendiente de como se calientas las brazas o pocos minutos antes de servir en los platos. Utilizada preferentemente para las carnes rojas, esta salsa también se adapta al pollo y a los mariscos, incluso en preparaciones que exceden al uso de la parilla, y siempre le ofrecen un plus a tu preparación sea gourmet o sencilla.

 

Para esta preparación se necesitan: 2 tomates perita que estén maduros pero firmes (no que sirvan para salsa), 2 cebollas (sin son moradas mejor porque le da un gusto extra), aceite de oliva, jugo de limón (si es de lima, aún mejor), cilantro o perejil picado (no es necesario que sea uno en particular), sal y pimienta a gusto.

La elaboración paso a paso, primero cortar la cebolla en pequeños cubos de igual manera que los tomates, pero quitándoles las semillas y, si es posible, también la piel. Poner los cortes en un vals y agregar una cucharada de aceite. Luego, incorporar el cilantro o perejil picado y el jugo de limón o lima.

Una vez incorporados esos ingredientes, salpimentar a consideración. Por último, mezclar bien y servir al momento de sacar el asado de la parilla, sin pasar por la heladera porque es una salsa que es un aderezo que se luce mas al natural.