MUY ARGENTINO
Cheesecake de dulce de leche: la receta fácil y cremosa que no falla para la merienda
Con base crocante, relleno suave y un toque bien goloso arriba, este postre se prepara sin complicaciones y queda perfecto para compartir en casa.
La merienda pide algo rico, casero y con ese toque “especial” que levanta cualquier tarde. Además, si se puede preparar sin complicarse, mejor todavía, y este cheesecake de dulce de leche es de esos postres que siempre quedan bien y se convierten en favoritos desde la primera cucharada.
Para acompañarlo, un infalible es el café con leche o un mate bien amargo, que equilibran el dulzor. Si querés una alternativa más fresca, va perfecto con limonada o un té helado suave: combina bárbaro y lo vuelve ideal incluso para días de calor.
Ingredientes para cheesecake de dulce de leche Para la base
- 200 g de galletitas tipo vainilla o chocolate (a elección)
- 90 g de manteca derretida
- 600 g de queso crema (tipo firme)
- 200 ml de crema de leche
- 120 g de azúcar (o 100 g si lo querés menos dulce)
- 10 g de gelatina sin sabor (1 sobre)
- 60 ml de agua (para hidratar la gelatina)
- 1 cdita de esencia de vainilla
- Ralladura de 1 limón (opcional, levanta todo)
- 250 a 350 g de dulce de leche repostero
- 2 a 4 cdas de crema o leche (para hacerlo más fluido)
- Chocolate rallado / cacao amargo
- Nueces picadas
- Granito de sal (poquito) para contraste
- Procesá o triturá las galletitas hasta que queden tipo arena.
- Sumá la manteca derretida y mezclá hasta formar una pasta húmeda.
- Volcá en el molde (ideal desmontable) y presioná con una cuchara para compactar.
- Llevá a heladera 20-30 minutos para que tome firmeza.
- Consejo: si querés una base más crocante todavía, horneala 8 minutos a 170°C y dejala enfriar.
- Colocá la gelatina sin sabor en un bowl con el agua.
- Dejá reposar 10 minutos.
- Luego derretí a baño María o microondas (10-15 segundos) hasta que quede líquida y transparente.
- Reservá tibia (no hirviendo).
- Tip clave: si hierve, pierde poder gelificante.
- En un bowl, batí el queso crema con el azúcar y la vainilla hasta integrar.
- Agregá la crema de leche y mezclá suave (mejor con espátula o batidor).
- Sumá la gelatina derretida en forma de hilo, mezclando rápido para evitar grumos.
- Incorporá ralladura de limón si querés darle un toque fresco.
- Consejo: no batas de más, así evitás burbujas y queda más prolijo.
- Volcá el relleno sobre la base ya firme.
- Alisá la superficie con espátula.
- Llevá a heladera mínimo 4 horas, ideal de un día para el otro.
- Consejo: cuanto más frío, mejor corte y textura.
- Poné el dulce de leche repostero en un bowl.
- Agregá crema o leche de a poco hasta lograr textura fluida (tipo salsa espesa).
- Volcá sobre el cheesecake frío y distribuí parejo.
- Decorá con chocolate, nueces o cacao por arriba.
- Tip pro: una pizquita de sal sobre la cobertura lo hace más “premium”.
- Queso crema firme = más cuerpo y mejor consistencia.
- Heladera siempre: este postre se corta frío, no a temperatura ambiente.
- Si querés versión “más ligera”: usá parte queso crema + yogur griego firme.
- Para un toque distinto: sumá una capa finita de banana en rodajas o chips de chocolate antes de verter el relleno.

