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Cómo hacer crostata de ricota: receta del clásico postre italiano que acompañó al Vaticano durante años

Originaria del sur de Italia, esta tarta suave y delicada conquistó paladares hasta convertirse en un infaltable en las mesas del Vaticano. Conocé la historia de la receta y cómo prepararla en la cocina del hogar.

La crostata de ricota es mucho más que una simple tarta. Es una receta con historia, tradición y un toque de elegancia que la convirtió en uno de los postres favoritos dentro del Vaticano. Su origen humilde, nacido en las cocinas del sur italiano, se fue transformando con el tiempo en un símbolo de sabor casero que también supo conquistar las mesas más exigentes, combinando la suavidad de la crema con una masa delicada y perfumada.

Durante años, esta preparación formó parte de los almuerzos y celebraciones en el corazón del catolicismo, donde los aromas de vainilla, limón y azúcar impalpable se mezclaban con la armonía del lugar. Hoy, lejos del protocolo papal, la crostata sigue vigente como un postre perfecto para compartir en familia, lleno de relatos y sabor, tan fácil de hacer que cualquiera puede traer un pedacito de Italia a su mesa.

Receta de crostata de ricota, la favorita del Vaticano
Receta de crostata de ricota, la favorita del Vaticano.
Receta de crostata de ricota, la favorita del Vaticano.

En el siglo XVI, un decreto papal prohibió a los judíos vender productos lácteos al público en Roma. Esta medida, lejos de frenar la tradición repostera de la comunidad, dio origen a una receta que buscó hacer caso omiso a la ley pero de una manera ingeniosa, escondiendo la ricota bajo una capa de masa bien cocida.

El resultado fue una tarta que combinaba la suavidad del queso con el toque ácido de las guindas silvestres (visciole), todo envuelto en una cubierta dorada y crujiente. No solo lograron seguir vendiéndola sin romper la regla, sino que, con el tiempo, esta preparación se convirtió en una “joya” de la pastelería romana, tan ligada a la historia del gueto como a la tradición italiana.

Ingredientes

Para la masa:

  • 300 gramos de harina 0000.
  • 120 gramos de azúcar.
  • 150 gramos de manteca fría.
  • 1 huevo entero y 1 yema.
  • Ralladura de 1 limón.
  • 1 pizca de sal.

Para el relleno:

  • 500 gramos de ricota.
  • 100 gramos de azúcar impalpable.
  • 1 huevo.
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional).
  • 200 gramos de mermelada de guindas o cerezas.
Preparación

1. En un bol, mezclá la harina con el azúcar, la sal y la ralladura de limón. Agregá la manteca y trabajá con los dedos hasta obtener una textura arenosa. Sumá el huevo y la yema, y uní sin amasar demasiado. Hacé un bollo, envolvelo en film y llevá a la heladera 30 minutos.

2. Mezclá la ricota con el azúcar impalpable, el huevo y la esencia de vainilla hasta lograr una crema suave. Reservá. Estirá 2/3 de la masa y cubrí una tartera enmantecada (de unos 22-24 centímetros). Extendé una capa de mermelada en la base y luego verté con cuidado la mezcla de ricota encima.

3. Con el resto de la masa, hacé tiras o una tapa entera (como en la receta original) y cubrí el relleno. Sellá los bordes. Llevá a horno precalentado a 180 grados por 40-45 minutos, hasta que la masa esté dorada. Dejá enfriar antes de desmoldar y a disfrutar.

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