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Cómo preparar helado frito, un postre innovador e irresistible para probar en verano

Entre lo frío y lo caliente, esta preparación artesanal genera una explosión de texturas en cada bocado. Conocé la historia y el procedimiento de un invento que parece un experimento de laboratorio, pero hoy es tendencia.

El mundo de la repostería presenta una batalla existencial entre el deseo de un postre fresco y la necesidad de algo crujiente. En consecuencia, esta creación representa la solución perfecta para los golosos y un desafío para quienes buscan retos culinarios importantes. 

La preparación consiste en una bola de helado casero que está congelada al extremo y que lleva una envoltura crocante frita en aceite muy caliente. El resultado es una combinación de temperaturas que parece imposible, pero que funciona de manera real en el plato.

Esta propuesta es visualmente espectacular y tiene un aire de postre prohibido que encanta a los comensales. La experiencia de saborear un helado que por fuera está caliente y por dentro mantiene su temperatura fría genera una paradoja deliciosa que cada vez gana más terreno en la gastronomía nacional.

El origen de la receta

El origen de este plato genera un debate constante entre los especialistas en cocina internacional. Algunas teorías indican que es un invento de los restaurantes chinos en Estados Unidos que buscan sorprender a sus clientes con algo diferente. Otra corriente asegura que sus raíces están en Japón, donde la técnica de la tempura se aplica tanto a los pescados como a los dulces.

Según la región donde se consume, el postre recibe nombres distintos. En varios países se conoce como helado frito chino, mientras que en lugares como México la gente lo pide como helado rebozado o helado de tempura. Más allá de su nombre, el impacto visual y la mezcla de sabores lo transforman en una experiencia única para cualquier invitado.

Diversas técnicas para lograr la capa crujiente

Existen varias formas de preparar esta delicia según la textura que se busca alcanzar. La receta más sencilla utiliza pan de molde para crear una capa suave y crujiente que protege el interior. Otra opción muy popular entre los cocineros es el uso de masa de pionono o de panqueque para envolver el helado antes de la fritura.

Para quienes prefieren un acabado más elaborado, existe la versión tempura que utiliza una mezcla de harina y agua helada para un resultado más ligero. También es posible usar cereales o copos de maíz aplastados para obtener una textura todavía más crocante y original. La versatilidad de este postre permite personalizarlo con diferentes sabores de helado y distintos tipos de rebozados según el gusto de cada persona.

Secretos para no fallar en la cocina

La clave del éxito para este plato reside en el manejo de las temperaturas y los tiempos de cocción. Las bolas de helado tienen que estar duras como piedras antes de entrar al aceite para evitar cualquier desastre. Además, el rebozado debe cubrir completamente la superficie para que el calor no penetre de forma inmediata en el centro cremoso.

El aceite tiene que estar bien caliente, aproximadamente a 180 grados, y la fritura será muy rápida, de apenas unos segundos. Esto permite que la capa exterior se dore y quede crocante sin que el interior pierda su estado sólido. Es fundamental servir el postre de manera inmediata para disfrutar del contraste térmico en su punto máximo.

 Entre lo frío y lo caliente, esta preparación artesanal genera una explosión de texturas en cada bocado.
 Entre lo frío y lo caliente, esta preparación artesanal genera una explosión de texturas en cada bocado.
Ingredientes necesarios
  • 4 bolas de helado de sabor a elección.
  • 4 rebanadas de pan de molde sin corteza.
  • 2 huevos batidos.
  • 1 taza de pan rallado.
  • 1/2 taza de coco rallado (opcional).
  • Aceite vegetal para freír en cantidad necesaria.
  • Salsa de chocolate o caramelo para la decoración final.
Paso a paso de la preparación
  • Formás las bolas de helado con una cuchara especial, las colocás en un plato y las congelás por lo menos durante 2 horas hasta que están muy duras.
  • Quitás la corteza de las rebanadas de pan y las aplastás con un rodillo hasta que quedan bien finas
  • Envolvés cada bola de helado en las rebanadas de pan, presionás suavemente para sellar bien, cubrís con film y congelás otras 2 horas.
  • Sacás las bolas del frío, retira el film y las pasás primero por el huevo batido y después por la mezcla de pan rallado con coco.
  • Calentás el aceite en una sartén profunda hasta que llega a los 180 grados.
  • Ponés las bolas de helado en el aceite caliente entre 10 y 15 segundos hasta que el pan está bien dorado.
  • Retirás las piezas del aceite, eliminás el exceso de grasa con papel de cocina y decorás con la salsa de chocolate o caramelo antes de comer.
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