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El truco definitivo para ablandar la carne antes de tirarla a la parrilla y que quede siempre tierna

Con unos pasos simples podés lograr que cualquier corte quede tierno y jugoso, y lo mejor de todo es que no se requieren métodos raros ni ingredientes difíciles de conseguir, solo necesitás un toque de ingenio unos minutos para que actúe la magia y vas a notar la diferencia en cada bocado.

El asado no es solo una comida para llenar el estómago, es casi una ceremonia nacional. En cada encuentro familiar, domingo soleado o festejo improvisado, hay alguien que prende el fuego, acomoda los cortes y espera con paciencia ese glorioso momento en el que la carne empieza a chispear sobre la parrilla, pero si hay algo que puede arruinar esa experiencia es la textura dura que adquiere cuando se cocina de más: no se deja cortar ni disfrutar como se merece.

Por suerte, existe un truco simple y efectivo que puede cambiarlo todo y ablandar la carne en segundos. Sin necesidad de ingredientes extraños ni técnicas complicadas, podés lograr que cualquier corte salga tierno, jugoso y sabroso, solo hace falta unos minutos de preparación y dejar que el método haga su trabajo. 

¿Cuál es el truco para que la carne se ablande y quede tierna?
¿Cuál es el truco para que la carne se ablande y quede tierna? 
¿Cuál es el truco para que la carne se ablande y quede tierna? 

Para que un buen corte de carne se luzca en la parrilla, no alcanza solo con prender el fuego, muchas veces pasa que, por más ganas que le pongas, la carne sale dura o seca y arruina todo el esfuerzo. Pero hay formas simples y efectivas de ablandarla sin volverte loco, como este truco muy usado en las casas, que consiste básicamente en marinarla con ingredientes que tenés a mano y que ayudan a romper las fibras internas para que, al cocinarla, quede mucho más suave.

Una mezcla casera y rendidora puede incluir jugo de limón o vinagre con ajo, pimienta y un chorrito de aceite. Si tenés algún jugo de fruta también podés sumarlo, ya que tienen enzimas que hacen magia con la carne. Se trata de dejarla reposar en esa preparación un buen rato, idealmente un par de horas, dentro de una bolsa o fuente tapada en la heladera, para que impregnen sus sabores y la textura cambie por completo. 

Otra opción más sencilla, pero no menos efectiva, es usar bicarbonato de sodio. Solo tenés que espolvorear un poco sobre la carne cruda, untarlo bien y dejar actuar unos 15 o 20 minutos. Después, enjuagás con agua y cocinás como siempre, un método ideal para cuando estás corto de tiempo y querés mejorar un corte sin mucho trabajo extra.

Por su parte, podés probar con leche, ya que este producto ayuda a suavizar las fibras y aporta un resultado jugoso a tus comidas. Solo tenés que dejar el corte en remojo durante una hora y después cocinarlo normalmente, es un método muy usado para carnes de guiso, pero también se puede aplicar a la parrilla. Y no te olvides de algo clave, cuando la carne sale del fuego, hay que dejarla descansar unos minutos antes de cortarla. Ese tiempo permite que los jugos se redistribuyan y el resultado final sea mucho más sabroso. 

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