Ni alitas ni muslos: la pieza de pollo que está en oferta, es deliciosa y furor en recetas de invierno
Aunque por años fue subestimada, esta parte del pollo volvió a ganarse un lugar en la cocina gracias a su sabor profundo, excelente valor nutricional y un precio que sigue siendo imbatible en las carnicerías.
Cuando llega el invierno, la cocina se transforma en refugio. Las ollas vuelven al fuego, los aromas envuelven la casa y los platos calientes se convierten en protagonistas. De hecho, las sopas espesas, guisos rendidores y arroces cremosos ganan terreno en las mesas familiares, ofreciendo no solo abrigo al cuerpo, sino también un momento de pausa y disfrute compartido.
Incorporar algún tipo de carne a estas preparaciones aporta un plus fundamental: eleva el sabor, mejora el valor nutricional y convierte cualquier menú en una comida completa. Ya sea en trozos, desmenuzada o cocida a fuego lento, su presencia aporta profundidad, textura y ese gusto casero que tanto se busca cuando baja la temperatura.
Dentro del universo de cortes posibles, hay una pieza que se destaca por su sabor intenso, aporte de colágeno natural y capacidad para absorber condimentos. Aunque no siempre es la primera opción en la góndola, quienes la eligen saben que se lleva todos los aplausos en recetas de cocción lenta. Hoy, además, suma otro atractivo: su precio accesible frente a otras alternativas más populares.
¿Cuál es la parte del pollo que es furor en recetas de invierno y su precio es una ganga?Las patas de pollo, también conocidas como patitas o garrones, son una de las partes más sabrosas y versátiles del ave. Su alto contenido de cartílago y colágeno natural las convierte en una opción ideal para preparaciones de cocción prolongada, ya que aportan una textura suave y un sabor profundo al plato.
Desde el punto de vista económico, representan una excelente alternativa para quienes buscan cocinar con presupuesto limitado sin resignar calidad ni gusto. Su precio accesible permite preparar platos abundantes para toda la familia, algo especialmente valorado durante el invierno, cuando se priorizan las comidas calientes, rendidoras y nutritivas.
A nivel nutricional, las patas de pollo aportan proteínas, minerales como el calcio y el fósforo, y son una fuente natural de gelatina, que favorece la salud de las articulaciones y la piel. Además, al ser una parte magra, pero con buena cantidad de tejido conectivo, ofrecen un equilibrio entre sabor y valor nutritivo difícil de encontrar en otros cortes. Su humilde apariencia esconde un verdadero tesoro culinario.
Una de las promociones más aprovechadas por los consumidores durante el invierno es la que ofrece Cuenta DNI del Banco Provincia, que permite acceder a descuentos destacados en comercios adheridos. Entre los más buscados están los beneficios en carnicerías, que permiten aliviar el impacto del precio de la carne sin resignar calidad ni cantidad en la mesa familiar.
Gracias a este reintegro del 35%, los cortes más accesibles se vuelven aún más tentadores. Por ejemplo, el kilo de patas de pollo, que ronda los $5.500, puede conseguirse por $3.575 aplicando el descuento. Sin dudas, es una oportunidad ideal para quienes buscan preparar guisos, sopas o arroces con un ingrediente rendidor, sabroso y nutritivo sin gastar de más.
Para acceder al beneficio, es necesario pagar con la app en comercios de barrio que estén registrados en el programa y que cuenta con un tope de reintegro de $6.000 por persona por semana. El descuento se acredita en la cuenta en un plazo de hasta 10 días hábiles y se aplica automáticamente al pagar desde el celular.
- Guiso de arroz con pollo: cocinado a fuego lento con verduras, condimentos y arroz, ideal para una comida completa y reconfortante.
- Cazuela de pollo y verduras: una receta caliente y nutritiva, perfecta para el invierno, con papas, zanahorias, arvejas y caldo.
- Patas de pollo al horno con papas: una opción simple y deliciosa, con piel crocante y centro tierno.
- Pollo a la provenzal: con ajo, perejil, limón y un toque de aceite de oliva, ideal para acompañar con puré o arroz.
- Estofado criollo: con salsa de tomate, condimentos y vegetales, se sirve con arroz o polenta.
- Sopa de pollo con fideos: infaltable en los días fríos o cuando se necesita algo reparador y liviano.
1. Cocción lenta y prolongada: el clave número uno es cocinar las patas a fuego bajo y por suficiente tiempo. Ya sea en guiso, horno o cazuela, el colágeno y los tejidos conectivos necesitan tiempo para ablandarse. Un mínimo de 40 a 60 minutos en líquidos (como caldos o salsas) suele ser ideal.
2. Humedad constante: la cocción debe hacerse en medio húmedo: agua, caldo, salsa o incluso al horno con tapa o envueltas en papel aluminio. Esto evita que se resequen y ayuda a que la carne se vuelva tierna y se despegue sola del hueso.
3. Evitar moverlas antes de tiempo: no conviene manipular mucho las patas al principio. Una vez selladas o comenzada la cocción, es mejor dejarlas tranquilas para que los tejidos se ablanden bien. Al final, un simple toque con tenedor debería bastar para separarlas del hueso.

