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Cheesecake de dulce de leche: la receta fácil y cremosa que no falla para la merienda

Con base crocante, relleno suave y un toque bien goloso arriba, este postre se prepara sin complicaciones y queda perfecto para compartir en casa.

La merienda pide algo rico, casero y con ese toque “especial” que levanta cualquier tarde. Además, si se puede preparar sin complicarse, mejor todavía, y este cheesecake de dulce de leche es de esos postres que siempre quedan bien y se convierten en favoritos desde la primera cucharada.

Para acompañarlo, un infalible es el café con leche o un mate bien amargo, que equilibran el dulzor. Si querés una alternativa más fresca, va perfecto con limonada o un té helado suave: combina bárbaro y lo vuelve ideal incluso para días de calor.

 

Ingredientes para cheesecake de dulce de leche Para la base
  • 200 g de galletitas tipo vainilla o chocolate (a elección)
  • 90 g de manteca derretida
Para el relleno
  • 600 g de queso crema (tipo firme)
  • 200 ml de crema de leche
  • 120 g de azúcar (o 100 g si lo querés menos dulce)
  • 10 g de gelatina sin sabor (1 sobre)
  • 60 ml de agua (para hidratar la gelatina)
  • 1 cdita de esencia de vainilla
  • Ralladura de 1 limón (opcional, levanta todo)
Para la cobertura
  • 250 a 350 g de dulce de leche repostero
  • 2 a 4 cdas de crema o leche (para hacerlo más fluido)
Opcional para decorar
  • Chocolate rallado / cacao amargo
  • Nueces picadas
  • Granito de sal (poquito) para contraste
Ingredientes simples y rendidores: con queso crema, crema de leche y una buena base crocante, el resultado es increíble. 
Ingredientes simples y rendidores: con queso crema, crema de leche y una buena base crocante, el resultado es increíble. 
Paso a paso de la preparación 1) Preparar la base
  • Procesá o triturá las galletitas hasta que queden tipo arena.
  • Sumá la manteca derretida y mezclá hasta formar una pasta húmeda.
  • Volcá en el molde (ideal desmontable) y presioná con una cuchara para compactar.
  • Llevá a heladera 20-30 minutos para que tome firmeza.
  • Consejo: si querés una base más crocante todavía, horneala 8 minutos a 170°C y dejala enfriar.
2) Hidratar la gelatina
  • Colocá la gelatina sin sabor en un bowl con el agua.
  • Dejá reposar 10 minutos.
  • Luego derretí a baño María o microondas (10-15 segundos) hasta que quede líquida y transparente.
  • Reservá tibia (no hirviendo).
  • Tip clave: si hierve, pierde poder gelificante.
3) Hacer el relleno cremoso
  • En un bowl, batí el queso crema con el azúcar y la vainilla hasta integrar.
  • Agregá la crema de leche y mezclá suave (mejor con espátula o batidor).
  • Sumá la gelatina derretida en forma de hilo, mezclando rápido para evitar grumos.
  • Incorporá ralladura de limón si querés darle un toque fresco.
  • Consejo: no batas de más, así evitás burbujas y queda más prolijo.
4) Armar y enfriar
  • Volcá el relleno sobre la base ya firme.
  • Alisá la superficie con espátula.
  • Llevá a heladera mínimo 4 horas, ideal de un día para el otro.
  • Consejo: cuanto más frío, mejor corte y textura.
5) Hacer la cobertura y terminar
  • Poné el dulce de leche repostero en un bowl.
  • Agregá crema o leche de a poco hasta lograr textura fluida (tipo salsa espesa).
  • Volcá sobre el cheesecake frío y distribuí parejo.
  • Decorá con chocolate, nueces o cacao por arriba.
  • Tip pro: una pizquita de sal sobre la cobertura lo hace más “premium”.
El secreto está en el enfriado: con unas horas de heladera, la textura queda firme, suave y fácil de cortar. 
El secreto está en el enfriado: con unas horas de heladera, la textura queda firme, suave y fácil de cortar. 
Consejos clave para que salga perfecto
  • Queso crema firme = más cuerpo y mejor consistencia.
  • Heladera siempre: este postre se corta frío, no a temperatura ambiente.
  • Si querés versión “más ligera”: usá parte queso crema + yogur griego firme.
  • Para un toque distinto: sumá una capa finita de banana en rodajas o chips de chocolate antes de verter el relleno.
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