INFALIBLES
Receta de "pancakes" de avena y banana: ¿Cómo preparar el clásico saludable que nunca falla?
Una preparación simple y rendidora que combina ingredientes básicos para lograr una merienda casera y perfecta para resolver un plato dulce sin complicaciones.
La merienda es uno de esos momentos del día que invita a bajar un cambio y disfrutar de algo rico sin demasiada elaboración. Estos panqueques de avena y banana se presentan como una alternativa práctica, casera y liviana, ideal tanto para grandes como para chicos.
Un acompañante infalible para esta preparación es una bebida caliente, como café, té o mate. Para verano también funcionan muy bien con un vaso de leche o licuado de frutas, convirtiéndose en una opción completa que se adapta a distintos gustos y rutinas.
- 1 banana madura
- 1 huevo
- ½ taza de avena arrollada (o avena instantánea)
- ½ taza de leche (puede ser vegetal)
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- 1 pizca de canela o esencia de vainilla (opcional)
- Aceite o manteca para la sartén
- Usá una banana bien madura (con pintitas oscuras). Cuanto más madura, más dulce queda la mezcla y mejor se integra, así evitás sumar azúcar.
- En un bowl, aplastala con tenedor hasta que quede tipo crema. Si quedan algunos grumitos no pasa nada, pero cuanto más homogénea, más parejo sale el pancake.
- Agregá 1 huevo y batí con tenedor o batidor de mano hasta que se una con la banana. Este paso es clave para que la mezcla tenga estructura y no se desarme en la sartén.
- Volcá la leche gradualmente (puede ser común o vegetal) mientras mezclás. La idea es lograr una base suave, sin que quede demasiado líquida.
- Sumá el cereal integral, el polvo de hornear y, si te gusta, canela o vainilla. Mezclá hasta integrar.
Tip: si preferís una textura más fina, podés procesar la avena antes (queda tipo harina) o licuar toda la mezcla. - Dejá reposar 5 a 10 minutos: este paso marca la diferencia: la avena se hidrata, la mezcla espesa y los pancakes quedan más firmes. Si al reposar ves que quedó muy espesa, agregá 1 o 2 cucharadas extra de leche.
- Calentá bien la sartén (sin pasarte de fuego). Usá sartén antiadherente. 1 minuto a fuego medio y recién ahí pincelá con un toque de aceite o manteca. Si está demasiado caliente, se doran por fuera y quedan crudos por dentro.
- Volcá porciones chicas para que se cocinen parejo. Con un cucharón chico o 2 cucharadas soperas, armá pancakes de 8–10 cm. Al ser una mezcla más “pesada” que la de panqueques clásicos, conviene hacerlos medianos para girarlos fácil.
- Dejalos quietos. No los muevas. Vas a ver que aparecen burbujitas arriba y los bordes se ven más firmes. Esto suele tardar 2 a 3 minutos.
- Pasá una espátula por debajo y girá de una sola vez. Si se te rompe, es porque faltó cocción del primer lado o la mezcla estaba muy líquida.
- Cociná el segundo lado menos tiempo. Con 1 a 2 minutos suele alcanzar. Apretá apenas con la espátula: si vuelve “elástico” y no se hunde, ya está.
- Mantenelos calentitos mientras terminás la tanda. Ponelos en un plato tapado o en horno mínimo. Repetí hasta terminar la mezcla, agregando una gotita de aceite solo si hace falta.
- Rodajas de banana fresca
- Frutas de estación (frutillas, arándanos, manzana salteada)
- Yogur natural o griego
- Miel, sirope o dulce
- Pasta de maní o frutos secos picados
- Chips de chocolate o coco rallado

