SABROSOS

Receta de "Whoopies" de chocolate: el postre perfecto que mezcla lo mejor de los alfajores y las galletitas para acompañar los mates

Suaves, húmedos y con un relleno cremoso que conquista desde el primer bocado, los whoopies de chocolate combinan la textura de una galletita tierna con el espíritu irresistible de un alfajor casero.

Los whoopies de chocolate son una especie de sándwich dulce formado por dos tapas suaves y húmedas que abrazan un relleno cremoso en el medio. A simple vista recuerdan a un alfajor, pero su textura es más parecida a la de una galletita esponjosa, lo que los vuelve irresistibles para quienes buscan algo diferente pero familiar al mismo tiempo.

Son perfectos para acompañar el mate de la tarde o para sumar a una mesa dulce sin necesidad de hacer un postre complicado. Con ingredientes simples y una preparación accesible, se convierten en esa receta casera que sorprende, rinde un montón y siempre deja a todos pidiendo uno más.

¿Cómo preparar los deliciosos whoopies de chocolate?

¿Cómo preparar los deliciosos whoopies de chocolate?

¿Cómo preparar los deliciosos whoopies de chocolate?

 Los whoopies nacieron en Estados Unidos, especialmente en la región de Nueva Inglaterra y también en Pensilvania, donde se popularizaron como un dulce casero preparado con restos de masa de torta que se unían con un relleno cremoso en el medio. Se dice que su nombre surgió porque, cuando los chicos abrían la lonchera y los encontraban, gritaban "whoopie!" de la emoción. 

Ingredientes

Para las tapas:

  • 200 gramos de harina 0000

  • 50 gramos de cacao amargo

  • 1 cucharadita de polvo de hornear

  • 1 pizca de sal

  • 120 gramos de manteca a temperatura ambiente

  • 150 gramos de azúcar

  • 1 huevo

  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

  • 120 ml de leche

Para el relleno clásico:

  • 150 gramos de manteca a temperatura ambiente

  • 200 gramos de azúcar impalpable

  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

  • 1 o 2 cucharadas de leche 

Preparación


-En un bowl mezclá la harina, el cacao, el polvo de hornear y la sal. En otro recipiente batí la manteca con el azúcar hasta que quede cremosa y más clara. Agregá el huevo y la vainilla, e integrá bien. Incorporá los secos en dos partes, alternando con la leche, hasta lograr una masa suave y un poco espesa.

-Con ayuda de una cuchara o manga, colocá pequeñas porciones sobre una placa con papel manteca, dejando espacio entre cada una porque se expanden. Intentá que todas tengan un tamaño parecido para que después coincidan al armarlos. Llevá a horno precalentado a 180° durante 10 a 12 minutos. Deben quedar firmes en los bordes pero blanditas en el centro. Dejalas enfriar por completo antes de rellenar.

-Para el relleno, batí la manteca hasta que esté cremosa y agregá de a poco el azúcar impalpable junto con la vainilla. Si lo notás muy firme, sumá una cucharada de leche para que quede más untuoso. Colocá una buena cantidad sobre una tapa y cerrá con otra, presionando apenas para que el relleno se distribuya.

-Guardalos en un recipiente hermético y, si podés, dejalos reposar unas horas antes de servir: al día siguiente están todavía más húmedos y sabrosos, perfectos para acompañar unos mates bien calientes.

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