Tarta de ricota clásica: la receta en 5 pasos ideal para disfrutar de algo dulce a la tarde
Una propuesta infalible que combina la suavidad de un relleno lácteo perfumado con una masa arenada supercrocante. Es la opción perfecta para cortar la rutina, acompañar el mate o el café y resolver el antojo dulce con ingredientes simples.
Esta tarta de ricota casera se consolida como una alternativa excelente gracias a su textura ligera y su equilibrio justo de dulzor.
La clave de su éxito se basa en el contraste entre un relleno cremoso y una base compacta que no requiere un amasado complejo, optimizando los tiempos para obtener un postre con calidad de panadería ideal para compartir durante la merienda.
Ingredientes necesarios para cuatro porciones
Para la pasta de manteca
180 g de manteca pomada (a temperatura ambiente).
120 g de azúcar común.
1 huevo entero.
1 pizca de sal y la ralladura de 1 limón.
Para la masa base
370 g de harina 0000.
2 cucharadas de polvo de hornear.
1 pizca de sal.
Para el relleno cremoso
600 g de ricota firme.
200 g de azúcar.
2 huevos enteros.
2 cucharadas de almidón de maíz.
La ralladura de 1 limón y 1 cucharadita de esencia de vainilla.
Elaboración detallada de la receta
Batir la manteca pomada a blanco junto con el azúcar y el huevo entero. Luego incorporar la ralladura de limón y la pizca de sal, mezclando enérgicamente hasta lograr una crema homogénea y suave.
Formar el arenado colocando la harina sobre la superficie de trabajo, sumando el polvo de hornear y otra pizca de sal. Volcar la pasta de manteca en el centro y, utilizando las manos de forma muy suave, integrar todo sin amasar hasta formar grumos finos.
En un recipiente aparte, se introduce la ricota, el azúcar, los dos huevos, las cucharadas de almidón de maíz, la ralladura de limón y la esencia de vainilla. Batir la mezcla hasta obtener una crema lisa y sin grumos lácteos.
Armar la estructura: se esparcen las tres cuartas partes del arenado sobre un molde previamente enmantecado. Se presiona firmemente con los dedos para compactar la base y elevar las orillas laterales. Se vuelca el relleno en el centro y se cubre la superficie espolvoreando la masa restante.
Introducir la tarta en un horno precalentado a una temperatura media de entre 170 °C y 180 °C durante un lapso de 30 a 40 minutos. Es necesario controlar la cocción de forma visual; si la superficie se dora rápido, pero el interior aún requiere calor, se cubre la tartera con papel aluminio.
Para garantizar una experiencia perfecta para la merienda, se aconseja dejar enfriar la tarta por completo antes de desmoldarla y cortarla. Un golpe de heladera previo asienta la consistencia del relleno, volviéndolo mucho más untuoso. También se puede espolvorear la superficie con una fina capa de azúcar impalpable justo antes de servir.

