Hace dos años la soldado estadounidense Shamika Burrage estuvo a punto de morir en un accidente de tránsito. Salió despedida del vehículo en el que viajaba con su sobrino y, si no hubiese sido atendida rápidamente, no habría sobrevivido. Poco después, Cuando se despertó en el hospital se dio cuenta de que, además de las múltiples lesiones que había sufrido, había perdido una oreja.

La mujer no quería usar una prótesis, por lo que decidió someterse a una serie de operaciones. Arriesgadas e innovadoras, eran las única esperanza de superar el mal momento de la mejor manera posible.

Entonces, en el Centro Médico Militar William Beaumont, de El Paso, Texas, primero le reconstruyeron la oreja a partir de un cartílago de sus costillas y se la injertaron en el antebrazo derecho para que "creciera" bajo su piel. Ahora, se la trasplantaron a su cabeza, por lo que avanza hacia su total recuperación.


"Al principio, iba a aceptar una prótesis, para evitar más cicatrización, pero en realidad quería una oreja", contó la mujer, quien fue la primera beneficiaria de esta técnica en el Ejército yanqui.

Así le injertaron la oreja en el antebrazo a la soldado Burrage.
Así le injertaron la oreja en el antebrazo a la soldado Burrage.


Compleja intervención

Este procedimiento es, según los especialistas, una de las reconstrucciones de oído más complicadas que se hicieron en Estados Unidos, ya que permite la formación de nuevos vasos sanguíneos en el cartílago, lo que significa que, cuando la rehabilitación esté completa, Burrage recuperará el oído.

"Cuando se hace esto, el objetivo es que se vea bien y, en cinco años, quien no la conozca no se de cuenta" de la intervención, comentó el teniente coronel Owen Johnson III, el jefe de cirugía plástica y reconstructiva del centro médico que realizó el procedimiento.