Existen casos en los que el cliente no siempre tiene la razón, pero también existe un propietario de un restaurante que cree que los clientes nunca tienen la razón. Su historia se conoció en Twitter y rápidamente se volvió viral.

La cuenta Soy Camarero se encargó de compartir algunas de las reseñas de comensales molestos, pero lo que sorprendió a todos fueron las respuestas brutales que publicó el propietario. 

El restorán es cuestión se llama Manilla de kopas, está ubicado en Girona (España) y posee una reputación de 3.9 estrellas en Google. Esa calificación se basa en 125 comentarios, aunque el dueño se toma un tiempo para responder únicamente las reseñas negativas

 

"Una noche de verano, la terraza media vacía. Mucho personal pero el servicio muy lento. Las raciones escasas. Fallo en la cuenta", sostuvo una persona que calificó el local con 2 estrellas.

Y la réplica no se hizo esperar: "Si pedís 3 tapas para 4 personas puedo entender que os parezca poco, siento que vuestra estancia en mi local no haya sido suficiente, quizás vosotros tampoco sois el tipo de clientes que me gustaría tener".

Algunos de los intercambios virales entre el dueño del restorán y los comensales.

Lo curioso es que ese tipo de comentarios parecen ser la norma, pues Soy Camarero recopiló cuatro diálogos de ese estilo y tuiteó: "Este propietario no se calla una".

Por ejemplo, otro usuario se quejó por el tamaño de los platos. "La calidad no está mal, las calidades ridículas. Nuestro camarero a la par de las cantidades".

"Lamentamos que esto le parezca ridículo al igual que el camarero. Pero a nosotros también nos parece ridículo que haya personas que se crean con capacidad de ser críticas gastronómicas allá por donde van...", fue la respuesta del dueño de Manilla de kopas

El propietario de Manilla de Kopas responde todas las reseñas negativas que recibe su local.

Por último, un cliente llamada David Escobar liquidó el local y dejó una calificación de una estrella: "El servicio fatal, los camareros no conocen la carta. La comida excesivamente aceitosa y en poca cantidad. Nos dejan los platos encima de la mesa y no nos atienden durante 1 hora".

"He pedido una cerveza que todavía está pendiente, café no pido porque no quiero que me alcance el eclipse lunar. Caos, mala comida y un servicio PÉSIMO. Hubiese invertido mejor el dinero de la cena si lo hubiese tirado a un río haciendo un ritual budú pidiendo caviar iraní y champany francés, al menos la probabilidad de salir satisfecho sería más alta. Si queréis tirar vuestro dinero, sentiros ignorados y llenar vuestras arterias de aceite, no lo dudéis, este es vuestro sitio!", agregó.

Pero el propietario no se sintió intimidado y subió la apuesta: "Podría disculparme por algo (o todo) según tu, pero cuando un personaje escribe una reseña así de un local, lo único que puedo decirte, es que te tires al río de cabeza y no salgas hasta que encuentres el caviar, con un poco de suerte el aceite de las arterias te sacará a flote".

Los diálogos entre el propietario y los clientes se volvieron causaron furor.

 

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