Un ciudadano ruso radicado en Estados Unidos fue denunciado por su suegra por una estafa millonaria en la compra de 52 bienes inmuebles en norteamérica por una suma que ronda los 8 millónes de dólares.

La denunciante llamada Tamara Filípova, oriunda de la ciudad rusa de Irkutsk, en Siberia oriental fue transfiriendo dinero a su yerno, Illiá Mogilevski, con el fin de que este invirtiera en propiedades a nombre de la mujer.

En el primer envió en 2010, la mujer transfirió cerca de 5 millones de dólares a nombre del esposo de su hija, y posteriormente fue agregando sumas que llegaron a los 3 millones de dólares.

Lo que Filípova no sabía era que su yerno iba a idear complejos esquemas fraudulentos para terminar poniendo a nombre de 30 empresas ficticias los inmuebles adquiridos.

Entre las propiedades compradas por Mogilevski, se encontraba un departamento de 1,1 millónes de dólares en las torres Trump de Miami, algo que la anciana anhelaba.

El modus operandi del estafador consistía en registrar compañías en el estado de Wyoming, donde la ley no obliga a revelar el nombre del propietario, y de esta forma ponía a nombre de las empresas las propiedades que iba adquiriendo. Además, el hombre falsificó documentos en complicidad con un escribano.

La damnificada presentó la denuncia en la corte del Distrito Sur de Florida y los investigadores del caso descubrieron que antes de estafar a su suegra, Mogilevski estuvo implicado en otro caso de fraude, que causó pérdidas de 2,7 millones de dólares al banco Hillcrest de Florida, mediante otro esquema fraudulento basado en un crédito ficticio.

Medios locales informaron que las cuantiosas sumas acaudaladas por la mujer estafada se debe a que su marido es dueño de diversas compañías de distintos sectores, incluyendo el de la construcción, y que suele recibir importantes contratos estatales.