Trampa para turistas!", ese es el título de la reseña que causó gran revuelo en TripAdvisor. Una clienta no quedó conforme con su experiencia en un restaurante y decidió compartir su malestar en la plataforma. Pero el escándalo se volvió viral cuando el propietario le respondió la crítica con un mensaje lleno de chicanas.

El hecho ocurrió en Da Luigi Osteria, un restorán especializado en comida italiana de Ibiza (España).  "Pasta dura a precios de 'trattoria' que se atreven a llamar 'al dente', que nos dio un dolor de barriga horrible a los dos", afirmó la mujer, identificada como Andrea.

En su publicación aseguró que las "críticas positivas están hechas por ellos mismos" y detalló los precios de las bebidas que pidieron: "tercio de cerveza caliente a cinco euros, coca cola de lata a cuatro euros".

Además, según relató, ya había criticado al local en otra plataforma: "He dejado una reseña en Google y el dueño me contactó a mi teléfono privado escribiéndome WhatsApp y eso es totalmente ilegal y un atrevimiento por su parte! En definitiva, el PEOR " restaurante italiano" de mí vida", concluyó.

 

La respuesta del dueño del restaurante se volvió viral

Ante las duras críticas, el propietario del establecimiento decidió pronunciarse y contar su versión de los hechos. "Parece que la señora ha cobrado algo para poner comentarios negativos en todos lados, inventando cosas", se defendió.

A continuación, el hombre explicó a la mujer que reservó con un 30% de descuento a través de una aplicación, pero esta rebaja solo se aplica en la carta, no en el menú del día que ella exigía y que, además, solo hacen al mediodía.

Luego precisó que los clientes pidieron una cerveza, "lo único sin descuento", y que por eso sostuvo "que estaba caliente".

 

En cuanto a la comida, "rigatone para el señor y la linguina con almejas para ella". Una vez servidos los platos, según la versión del encargado, la mujer comenzó a gritar "que las almejas eran congeladas". "Con mucha profesionalidad, el camarero me preguntó y le dije que saliera directamente con la factura del pescado comprado fresco el mismo día", subrayó.

Después, "con muy poca vergüenza, cambió el escenario y empezó a decir que en las almejas había arena", y se preguntó: "si están congeladas, ¿cómo pueden tener arena?".

Finalmente, el propietario del restaurante le hizo una recomendación: "Elija una o dos cosas malas la próxima vez, porque está intentando decirlas todas y no la cree ni su marido, que al parecer estuvo muy contento de su comida".

Además, aprovechó también para cerrar la respuesta con una chicana: "Para la próxima, un consejo, no ponga parmesano en las almejas, por favor".

Ver comentarios