Se trata de Dylan McWilliams, un joven de 20 años de Colorado, Estados Unidos, que no puede estar más en desacuerdo con el dicho popular: "Rayo no golpea dos veces en el mismo lugar".

En menos de cuatro años, Dylan sufrió los ataques de un tiburón, un oso y una serpiente de cascabel que lo dejaron al borde de la muerte.

El ataque más reciente ocurrió la semana pasada, cuando surfeaba en la isla de Kauai, en Hawái, y fue mordido por un tiburón. "Al principio entré en pánico. No sabía si había perdido la mitad de la pierna o qué", recuerda McWilliams en una entrevista con un medio local.

Su pierna una vez fuera de la orilla. (Facebook).

Dylan le dio una patada a lo que cree que era un tiburón tigre y nadó desesperado hacia la orilla. "Esa fue la parte más aterradora. No sabía dónde estaba el tiburón, y no sabía si volvería a por mí", confesó el joven.

Los dientes provocaron las profundas heridas. (Facebook).

Una vez a salvo, una mujer escuchó los pedidos de socorro y llamó a los paramédicos. Afortunadamente, sus heridas no eran graves. Presentaba cortes profundos en su pierna que requirieron siete puntos de sutura.

La herida suturada. (Facebook).

El incidente se produjo nueve meses después de que McWilliams fuera atacado por un oso negro de casi 140 kilos mientras dormía al aire libre en un campamento de verano cerca de Ward, Colorado.

La cabeza de Dylan después del ataque del oso. (Facebook).
Así estaba en un primer momento. (Facebook).


El animal le mordió el cráneo, le agarró por la cabeza y lo arrastró casi 3 metros desde el lugar donde estaba durmiendo, mientras el joven hacía lo posible por defenderse golpeando al animal que, finalmente, lo soltó.

Los cortes de profundidad en la cabeza. (Facebook).

Además, hace tres años y medio, una serpiente de cascabel lo mordió durante una caminata por Utah pero solo le inyectó una mínima cantidad de veneno en la pierna que fue suficiente para que estuviera enfermo un par de días.

La serpiente que posteriormente lo atacó.,

La razón por la que sufre tantas desgracias es que McWilliams pasa mucho tiempo al aire libre. Trabajó como talador de árboles y es instructor de supervivencia en la naturaleza.

"Mis padres están agradecidos de que aún siga vivo. No se si sentirme muy afortunado o realmente desafortunado", confesó.