Las situaciones que trae el sector gastronómico siempre hacen que las historias se vuelvan virales. Desde los comensales, pasando por los meseros y llegando hasta los tickets, lo que dejan los restaurantes siempre da que hablar. 

En esta oportunidad, un joven llamado Samuel Levy compartió una viral situación que vivió en un viaje que emprendió a Nueva Zelanda, donde tenía algunos lugares marcados para visitar. 

Vale mencionar que el joven, conocido en aquellos pagos, participó del popular reality Married At First Sight. En él, un grupo de personas en busca del amor entra a un experimento social con el uso de la tecnología para encontrar a su pareja perfecta.

 

Entre varios de estos lugares para visitar, había una serie de restaurantes que había anotado para conocer. Al ir a uno de ellos, del cual no brindó más detalles, el joven se llevó una sorpresa poco grata, que se volvió viral en las redes. 

Al llegar al local, pidió una ensalada simple, la cual notó que era algo pequeña cuando llegó a la mesa. Sin embargo, no hizo nota de eso. Comió, pidió la cuenta y allí llegó la inesperada sorpresa. 

Al compartir la foto en su cuenta de Instagram, contó que pagó casi $8.000 por la comida, la cual tenía solo la ensalada.  “Hoy pagué 27 dólares por esta ensalada pequeñísima. Esto es terrible, es un robo a plena luz del día”, denunció en las redes. 

El descargo del comensal con la ensalada.

El joven, ante las consultas, insistió en no decir cuál era el lugar, el que además no etiquetó en Instagram. Sin embargo, tomó una drástica decisión: lo sacó de su lista de sitios en Auckland para visitar. 

Samuel, además, no dio más detalles sobre si reclamó la cantidad de comida que había en su plato, el contenido de la ensalada, o si simplemente tenía buen sabor, por algo que muchas veces se paga. 

Lo cierto es que esta situación se volvió viral y causó revuelvo en las redes. En este sentido, se abrió el debate: ¿Estuvo bien el restaurante en cobrarle esa cantidad de dinero por una ensalada?

Pidieron un plato de comida, cuatro bebidas y se infartaron cuando les llegó la cuenta

Theodora McCormick y su esposo se encontraban vacacionando en Grecia. En ese viaje plagado de lujos, se les antojaron unas ostras y decidieron ir en su búsqueda. Sin embargo, se llevaron una sorpresa poco grata. 

 

En lo que creyeron que iba a ser una rápida y placentera parada por el local de comidas DK Oyster, se convirtió en una experiencia desagradable. Desde el auto, ordenaron doce ostras y cuatro bebidas y aguardaron tranquilamente por su pedido.

Luego de comer y disfrutar la comida, pidieron la cuenta, que los dejó impactados: 510 euros, un monto que era prácticamente el doble de lo que esperaban. “Mi esposo dijo: ‘Tiene que haber un error’. Fue Mykonos; sabíamos que iba a ser ridículo… 250 y pico de euros, eso es lo que estábamos pensando. Pero recibimos la cuenta y era de alrededor de 500 o 510”, le explicó la mujer, que además aviso que denunciaría al lugar.

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