Ander Herrera reveló el verdadero motivo de su salida de Boca tras la llegada de Arruabarrena
El mediocampista español explicó cómo se dio su desvinculación del Xeneize: la charla con Delgado, la decisión de no ser un peso para el nuevo cuerpo técnico y el deseo de dejar las puertas abiertas.
Ander Herrera rompió el silencio y dio detalles de su salida de Boca Juniors, poco más de dos semanas después de rescindir su contrato de mutuo acuerdo. El mediocampista español explicó que todo se desencadenó cuando Rodolfo Arruabarrena le comunicó al club que no lo tendría en cuenta para el segundo semestre. "Tuve una conversación con el club donde el DT tenía prioridades por encima de mi persona. Mi conversación fue con Delgado, y Boca está por encima de todos", sostuvo el vasco en diálogo con Davoo Xeneize.
"No quería ser un peso para el nuevo entrenador"
Herrera fue contundente a la hora de explicar su decisión: prefirió dar un paso al costado antes que incomodar al cuerpo técnico. "No quería ser, en ningún caso, un peso para el nuevo entrenador. Yo quiero que Boca gane, y si tiene a sus 22 o 24 jugadores, en ningún caso quería ser una pieza con la que el técnico no se sintiera cómodo", afirmó. Y agregó que su único objetivo fue que la desvinculación fuera prolija: "Solo quería que fuera una salida elegante porque quiero mucho al club".
El español también destacó que no hubo conflictos contractuales a pesar de que su vínculo se extendía hasta diciembre de 2026. "El agradecimiento está por encima del egoísmo, lo que importa es que a Boca le vaya bien, y eso al Chelo Delgado lo sorprendió", reconoció. Antes de cerrar, dejó abierta la puerta para un regreso: "Ojalá queden las puertas abiertas para, aunque sea, cortar el césped de La Bombonera".
Un ciclo marcado por las lesiones
El paso de Herrera por el Xeneize estuvo condicionado por una seguidilla de problemas físicos que le impidieron mostrar su mejor versión. El vasco disputó apenas 29 partidos oficiales de los 68 que tuvo el club desde su llegada, a principios de 2025, con un promedio de 40 minutos por encuentro y seis desgarros musculares. "Cuando el hincha me ha visto en la cancha, le ha gustado lo que ha visto, pero no tuve continuidad. Con 34-36 años el proceso de vuelta lleva su tiempo", reconoció. A pesar de todo, se fue con el cariño de la hinchada, que le valoró su actitud y su forma de despedirse del club.




