El Mono Rubén Guibaudo custodió como nadie el arco de Talleres de Córdoba
Talleres de Córdoba desplegaba un fútbol de alto vuelo y también tenía el arco bien custodiado por el Mono Guibaudo. Tras su presentación en Racing Club de Avellaneda siendo muy joven, con una base del plantel campeón del mundo el año anterior, en Temperley también dejó una huella imborrable por sus destacadas actuaciones
La historia del Mono Guibaudo está muy vinculada con el Talleres de Córdoba de los ’70, ese equipo que sorprendía en cada Torneo Nacional porque desplegaba un fútbol lujoso con grandes futbolistas, varios de ellos campeones del Mundo con Argentina en 1978. Pero lo suyo no fue solo en la “T”, ya que debutó en Racing con apenas 16 años y en Temperley tuvo un nivel notable, por citar otros datos.
Rubén Ángel Guibaudo nació en Santa Fe, el 11 de julio de 1951 y recién cumplió 74 años. Su padre también se desempeñaba como arquero, ya que atajó en Unión y en Deportivo Maipú de Mendoza en 1958/59 y 60 y fue Campeón con Maipú de la Liga Mendocina.
En el Metropolitano de 1968, en la primera fecha estuvo Cejas protegiendo el arco de Racing ante Lanús y luego fue el turno de Montilla. En la cuarta fecha, el 24 de marzo de 1968, igualaron en Santa Fe, Colón y Racing, 1-1 con el Mono en el arco académico. Anotó el Coco Basile para Racing y emparejó Norberto Menéndez para el Sabalero. Era un Racing que mantenía la base del campeón de la Libertadores y la intercontinental el año anterior y que en ese 68 también jugaba copas internacionales. Roberto Perfumo, el Coco Basile, el Panadero Díaz, Juan Carlos Rulli, el Chango Cárdenas y el Bocha Maschio eran algunos de los jugadores que integraban ese plantel.
Estuvo en la Academia hasta 1975 disputando 99 partidos y Temperley se interesó en sus servicios dejando una huella muy grande en base a su físico (medía casi 1.90m) con el que los delanteros rivales se encontraban cuando querían hacer un gol…
El “Gasolero” había ascendido de la “B” y en el arranque del torneo, el “1” fue Mércuri, hasta que Guibaudo hizo su presentación en la tercera fecha, en un 0-2 con Ferro. Fue el comienzo de un ciclo en el cual hasta 1977 defendió el arco en 138 ocasiones, destacándose como un atajador de penales, con 9 en el Celeste.
Imposible vencerlo
El primero de los penales sucedió el 5 de marzo de 1975, a Rubén Coria de Newell’s, y siguió a Papandrea de Ferro, a Roberto Espósito de Unión de Santa Fe, a Rubén Galletti, de Estudiantes de La Plata; a Miguel Ángel Bordón, de Chacarita; a Rubén Peracca de Gimnasia, a Daniel Alberto Passarella de River, a Daniel Astegiano de Independiente y a Oscar Palavecino de Rosario Central.
“T” adoran, Mono
Desde 1977, su historia se vincula a Talleres de Córdoba y todos aquellos que tuvieron la suerte (por edad) de disfrutar de ese equipo aún lo recuerdan. Debutó el 27 de noviembre, en la tercera fecha del Nacional, que terminaría en enero del ’78 con el subcampeonato frente a Independiente, que se le escapó jugando 11 contra 8 en el 2-2 en Córdoba con el gol de Bochini.
Guibaudo, Luis Galván, Oviedo, la Pepona Reinaldi, Luis Ludueña, José Daniel Valencia, Bocanelli, Astudillo, Bravo, Cherini, eran algunos de los integrantes de ese plantel cordobés, que además realizaba giras por el exterior y se consagró a nivel local.
Guibaudo jugó los Nacionales de 1977, 78, 79 y 80 con Talleres y ganó 4 títulos locales. Entre otros datos destacados, ese equipo batió 1-0 a Polonia, que se preparaba para el Mundial 1978. Y en 1977 ganó la Copa Hermandad, de la Liga del Interior, “paseando” a sus rivales: 3-0 a Gimnasia de Jujuy, 3-0 a Godoy Cruz, 3-1 a Instituto, 5-0 a Desamparados de San Juan y 2-0 a Independiente Rivadavia.
En 1978 y 79 vuelve a ganar la Liga Cordobesa y realizó giras enfrentando a Athletic Bilbao, Málaga, Galatasaray, Fenerbahce y Panathinaikos entre otros, y en 1980 logra el anhelo de participar del Metropolitano, por sus logros deportivos.
“Ganamos tres de los campeonatos cordobeses, que tenían un muy buen nivel, por penales ante Belgrano, Instituto y Racing”, le contó el Mono a Crónica, recordando su “especialidad” desde los doce pasos.
De Talleres pasó a Instituto y volvió a la “T”, siendo protagonista por una acusación del arquero Carlos Munutti, hacia él y a Carlos Morete de “intentar sobornarlo” en la previa de un duelo bien cordobés.
Siguió en Huracán, donde apenas atajó en 5 cotejos, Bucaramanga de Colombia y Blooming de Bolivia, en donde jugó los 6 partidos de la Copa Libertadores en la fase de grupos.
Una gran carrera la del Mono Guibaudo, dejando una huella en cada arco que defendió y formando parte de la historia grande de cada equipo.
Buena Copa
En 1984, Guibaudo participó en la Copa Libertadores con Blooming de Bolivia. En la fase de grupos atajó los 6 partidos, con 3 triunfos, 2 empates y una derrota, quedando segundo en el Grupo B detrás de Universidad Católica de Chile y solamente clasificaba un equipo. Debutó con un empate 0-0 con Bolívar (V), cayó de local con la U Católica (2-1), ganó tres cotejos seguidos (3-0 y 4-3 a O’Higgins, y 2-1 a Bolívar) y empató el último 0-0 con la Católica.
La tarde de los tres penales
Rubén Guibaudo fue protagonista excluyente en el partido que Racing venció 2-1 a Central, en Rosario, el 22 de agosto de 1971. En una misma jugada atajó dos veces el penal, que en la tercera ocasión terminó conteniendo ¡el Chango Cárdenas!.
A los 3 minutos del segundo tiempo, Lamelza adelantó a Racing, y enseguida aumentó Benítez, descontando Poy para el Canalla. Ganaba Racing 2-1 y a los 23 minutos, el árbitro Teodoro Nitti marcó penal para el local.
Se hizo cargo Landucci y Guibaudo atajó, pero Nitti consideró que se adelantó, lo amonestó y el penal debía rematarse nuevamente. Volvió a patear Landucci y el Mono atajó de nuevo. Nitti repitió la historia al considerar que se había adelantado y lo expulsó.
Por tercera vez, Central tenía la posibilidad del empate y cambió el ejecutante: fue Roberto Gramajo. ¿Y el arquero quién era? El Chango Cárdenas… El improvisado “1” se puso el buzo y contuvo el penal quedando una vez más en la historia. Aún quedaban más de 20 minutos, el resultado no se modificó, Guibaudo se llevó el recuerdo de atajar dos veces un penal y también de la tarjeta roja. Y el Chango se vistió de héroe. "Me puse el buzo de Guibaudo, que me llegaba hasta las rodillas... Quique Wolf me preguntó si iba a usar los guantes, pero no quise y Lamelza se reía, porque le parecía ridículo ver un arquero que no tenía guantes ni gorra. Atajé el penal, no me hicieron goles en los minutos que quedaban y ganamos el partido".
- 7 EQUIPOS: Racing, Temperley, Talleres, Instituto, Huracán, Bucaramanga y Blooming
- 463 partidos: Entre ellos 138 en Temperley, 99 en Racing y 115 en Talleres
- 4 Títulos: Logró con Talleres, todos a nivel local




