COMO LA CIGARRA

Hasta este Estudiantes se le anima a Huracán: los cambios de Eduardo Domínguez generaron la remontada

Tras trece encuentros sin victorias, el Pincha se reencontró con los tres puntos y el DT fue ovacionado en UNO. 

Cuando terminó la primera etapa en La Plata, Estudiantes perdía 1-0 con Huracán y la sensación era que el Pincha se encaminaba a sufrir una nueva derrota. Sin embargo, los cambios que decidió Eduardo Domínguez en el complemento, sobre todo el ingreso del colombiano Edwin Cetré, cambiaron el trámite del partido y el Pincha terminó imponiéndose por 2 a 1 para cortar una racha de 12 partidos sin victorias.

La noche mostraba una película repetida para el equipo platense. Iban solamente 3 minutos de juego cuando la valla defendida por Fernando Muslera ya había sido vencida. Tras un córner ejecutado por Matko Miljevic, Fabio Pereyra puso en ventaja al Globo con un impecable cabezazo.

El gol comenzó a caldear los ánimos en UNO y la desesperación comenzó a corporizarse en los futbolistas locales, que lejos de acercarse al empate, sufrían en cada jugada. Así, Rodrigo Cabral casi marca el segundo a los 12, con un remate que salió apenas desviado.

Las chances de Estudiantes llegaban por errores del rival. Una mal rechazo del arquero Meza con el pie dejó la pelota servida a Arzamendia, cuyo pase al medio rebotó en un racimo de piernas y, de no ser por la recuperación del guardavallas Quemero, hubiera significado el empate.

Después vino la que desperdició González Pirez de cabeza y también la que el Globo desperdició en los pies de Miljevic, quien disparó por arriba del travesaño entrando solo por el medio del área.

El primer tiempo se fue en medio de una caldera que bajaba desde las tribunas. Y el comienzo del complemento no parecía modificar el ambiente. Hasta que Domínguez decidió el ingreso de Cetré, quien se convirtió en héroe.

     

 

En una jugada aislada, Carrillo peinó una pelota hacia atrás y el colombiano inventó una media chilena para poner el 1 a 1 y abrir la esperanza pincharrata.

Poco después, el delantero Cafetero desbordó por izquierda y mandó el centro para que otro ingresado, Alexis Castro, mandara de cabeza el balón al ángulo para desatar la locura en el Jorge Luis Hirschi. Una locura que debió esperar 13 partidos para vestirse con los colores rojo y blanco y que así Eduardo Domínguez respire. 

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