Las lesiones de Carlos Tevez, por la que se ausentará algunos partidos, y de Ramón Ábila, más leve, por lo que aún está en duda para el cotejo con Talleres, siguen generando dudas en el mundo Boca. Y este martes trascendió algo que, de confirmarse, derivaría en un verdadero escándalo.

Tras sus mini vacaciones en Córdoba, ambos jugadores regresaron con diversas dolencias y, ahora, parece ser que los golpes los sufrieron durante un “picado” que jugaron en el penal de Bouwer, en la localidad de Alta Gracia. Tras el encuentro contra Atlético Tucumán, en el que ninguno de los dos se lesionó, el plantel xeneize fue licenciado durante el lunes y martes siguientes, y tanto el Apache como su amigo Wanchope se trasladaron a Córdoba.

Allí jugaron al golf, visitaron familiares y amigos y, además, habrían ido a la cárcel a ver a uno de los hermanos de Tevez, allí detenido. Se trata de Juan Alberto Martínez, conocido en el lugar como Beto y condenado en 2010 a 16 años de prisión por el asalto a un camión blindado, quién organizó un partido de fútbol con los reclusos.

Según algunas versiones, Carlitos y Abila jugaron tan sólo 20 minutos, en los cuáles los dos se habrían lesionado. El primero padece un desgarro en el sóleo de su pierna derecha y el segundo una sobrecarga muscular que también podría marginarlo del cotejo clave del domingo.

Dijo lo suyo
Más allá de las versiones, ni confirmadas ni desmentidas por Boca o por los jugadores, el que habló fue el jefe del Servicio Penitenciario de Córdoba, Juan María Bouvier:Es una locura lo que se está diciendo. ¿Te pensás que no se hubiera armado un revuelo bárbaro si hubieran jugado en la cárcel, que los guardiacárceles no hubieran querido ir a sacarse fotos con ellos?”.

En Boca siguen dudando y mientras los rumores crecen, crece la bronca y la desconfianza. Sobre todo de Guillermo Barros Schelotto, quien en esta última etapa jamás tuvo a Tevez y a Wanchope como sus jugadores predilectos. ¿Cómo seguirá esta historia?