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Taylor Swift: el verdadero secreto detrás de su éxito está en sus canciones

Aunque el mundo hable de su poder económico, su influencia cultural o su imagen como ícono, un musicólogo advierte que la clave para entender el fenómeno Swift está en analizar cómo compone y produce su música.  

En 2023, una encuesta publicada por Forbes reveló un dato impactante: el 55% de los adultos en Estados Unidos se considera fan de Taylor Swift. Tras su última gira mundial, que reunió a más de 10 millones de personas y generó miles de millones de dólares, la artista se consolidó como una de las figuras más influyentes del pop contemporáneo.

 

 Taylor Swift: el verdadero secreto detrás de su éxito está en sus canciones
 Taylor Swift: el verdadero secreto detrás de su éxito está en sus canciones

Pero mientras medios, académicos y fanáticos suelen destacar su genio comercial, su habilidad para generar impacto económico en cada ciudad que visita o su papel como referente feminista, pocas veces el foco está en lo que realmente la llevó a la cima: sus canciones. Para Alexander Carpenter, catedrático de Musicología en la Universidad de Alberta, entender el éxito de Swift implica mirar más allá de su imagen y analizar cómo funcionan sus composiciones como música.

El análisis que falta


Swift ha comenzado a ocupar un lugar cada vez más importante en el mundo académico, incluso con cursos universitarios dedicados a ella. Sin embargo, muchas de estas aproximaciones se centran en sus letras como si fueran poesía, en su historia personal o en su modelo de negocio, dejando de lado el aspecto musical en sí.

El musicólogo recuerda que una canción pop no es solo un texto acompañado de acordes, sino un objeto sonoro en el que el ritmo, la ubicación y la interacción de las palabras con la música son fundamentales para transmitir sentido. Tal como plantea el especialista Dai Griffiths, analizar las letras como si fueran poemas puede dejar fuera una parte esencial: cómo el sonido y la estructura musical moldean la experiencia del oyente.

Shake It Off: un ejemplo claro


Para ilustrar su punto, Carpenter analiza Shake It Off, el hit que Swift lanzó en 2014 y regrabó en 2023. Sobre el papel, la canción es simple: tres acordes, un loop de batería básico y una línea de bajo sencilla. Las letras, ligeras y repetitivas, giran en torno a la idea de “sacudirse” las críticas y seguir adelante.

Sin embargo, el secreto está en cómo se construye el tema: la densidad silábica y musical aumenta de forma gradual desde los primeros versos hasta el coro, donde se suman voces, metales y un bajo más potente. Este crescendo no solo aporta dinamismo, sino que refuerza el mensaje de fortaleza y despreocupación. Incluso con su repetición y simplicidad armónica, la canción logra mantener el interés y transmitir un estado de ánimo concreto.

   

 

La fórmula Swift


Para Carpenter, comprender la música de Swift no es un ejercicio académico alejado de la realidad, sino una forma de entender por qué conecta con públicos tan amplios y diversos. Su popularidad, que abarca generaciones y perfiles distintos, se sostiene en cómo combina estructura, ritmo, melodía y letra para construir un relato sonoro coherente y emocionalmente potente.

No se trata de ser “swiftie” o detractor, sino de reconocer que detrás del fenómeno global hay un trabajo de composición preciso, donde cada palabra, acorde y arreglo cumplen una función. Y tal vez, en ese delicado equilibrio entre mensaje y sonido, esté la verdadera razón por la que Taylor Swift no solo llena estadios, sino que también se mantiene como una de las artistas más influyentes de nuestra era.

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