Hernán Cattáneo: "Parece que durante 25 años estuvimos poniendo la música en el horario equivocado"
El reconocido DJ argentino reflexionó sobre el cambio de paradigma que transformó la escena electrónica local y explicó por qué tocar de día fue la clave para conectar con un nuevo público. Los detalles, en la nota.
Mucho antes de que la música electrónica se volviera masiva en Argentina, Hernán Cattáneo ya estaba construyendo un camino propio. DJ y productor icónico, referente mundial del progressive house y figura clave desde los años 90, no solo se destacó por sus sets melódicos y emotivos, sino también por su rol decisivo en la profesionalización de la escena local. Su regreso al país marcó un antes y un después: no se trataba de cambiar la música, sino la forma de vivirla.
Hubo un tiempo en el que declararse DJ en Argentina generaba miradas incómodas. En diálogo con Forbes Argentina, Cattáneo lo vivió en primera persona y lo dijo sin rodeos:
“Cuando volví a vivir en la Argentina, me di cuenta de que la escena electrónica nacional tenía muy mala imagen; habían pasado muchas cosas que si decías que eras DJ te miraban mal”.
Lejos de resignarse, decidió ir más allá de las bandejas. Entendió que el problema no estaba en el sonido, sino en el contexto. El desafío era romper prejuicios y acercar la música a espacios más abiertos, visibles y amigables.
La idea fue tan simple como disruptiva: fiestas de día, al aire libre, en pleno corazón de la ciudad. Y el resultado sorprendió incluso a sus propios creadores.
“Es medio irónico, pero parece que durante 25 años estuvimos poniendo la música en el horario equivocado”, lanzó Cattáneo.
Y profundizó: “Lo que hacíamos no es que estaba mal, pero lo estábamos haciendo en un horario en donde a mucha gente no le interesa”.
La música seguía siendo la misma, pero la experiencia era completamente distinta.
El Campo de Polo y la ruptura de los prejuiciosEl punto de quiebre llegó en una charla clave con su manager, amigo íntimo y luego socio, Cruz.
“Entonces nos juntamos con Cruz para tratar de cambiar la imagen, y me dijo: ‘Mirá, el mejor lugar para hacer una fiesta es conseguir que nos dejen hacerla en el Campo de Polo’”, recordó.
La lógica era clara: un espacio emblemático, bien ubicado, de día, lejos de cualquier estigma nocturno. La respuesta del público confirmó la intuición.
“Rápidamente nos dimos cuenta, ya desde la puesta en venta de los tickets, que si le ofrecías un show de música electrónica de día en el medio de la ciudad, todo el mundo quería ir, inclusive mucha gente que no iba antes”.
Una escena que se reinventóLo que empezó como una apuesta se convirtió en un fenómeno cultural. Las fiestas diurnas no solo ampliaron el público, sino que cambiaron la percepción de la música electrónica en Argentina. Familias, curiosos y oyentes ocasionales se sumaron a una experiencia que dejó de ser de nicho para volverse transversal.
El legado de mirar distintoCon humildad, constancia y una visión a largo plazo, Hernán Cattáneo demostró que a veces no hace falta cambiar el mensaje, sino el momento y el lugar desde donde se lo dice. Y así, después de décadas de carrera, dejó una reflexión que hoy suena tan simple como reveladora: tal vez la música siempre estuvo bien; lo que estaba mal era el reloj.




