Marina Wil lanza "A lo bueno!" junto a Silvina Moreno: una explosión de luz, ternura y pop argentino
La artista presenta el primer adelanto de su próximo disco y abre una etapa más luminosa, vibrante y emocional en su trayectoria. Los detalles, en la nota.
Hay canciones que abrazan y recuerdan que también se puede elegir la alegría. Con ese espíritu llega “A lo bueno!”, el nuevo tema de Marina Wil, una pieza que ilumina desde el primer acorde y marca el inicio de un capítulo renovado en su camino artístico.
Marina Wil regresa con “A lo bueno!”, primer adelanto de su tercer disco. La canción invita a enfocarse en lo que hace bien, en esos gestos cotidianos que conectan con la calma, el afecto y la dicha.
Producida por Matías Cella, el single cuenta con la participación especial de Silvina Moreno, cuya presencia potencia el clima cálido y radiante del tema. La melodía mezcla el pop rock argentino con un groove vital y contagioso, mientras el estribillo —“A lo bueno te vas a acostumbrar”— funciona como un mantra que se instala con fuerza y ternura.
Entre imágenes que evocan momentos simples —el aroma del pasto mojado, las facturas de un feriado, un beso en invierno— la canción construye un pequeño universo emocional que invita a frenar y mirar de otra manera.
La química entre las voces de Marina y Silvina convierte al tema en una experiencia honesta, luminosa y profundamente humana. “A lo bueno!” se queda resonando incluso después de terminar, como una invitación a abrazar lo que hace bien.
Con este lanzamiento, Marina abre un nuevo capítulo en su carrera: más libre, expansivo y conectado con la alegría. “A lo bueno!” no solo marca el comienzo de su tercer álbum, sino también una madurez artística que se siente fresca, vital y consciente.
Con su nuevo lanzamiento, la artista reafirma su sensibilidad artística y su capacidad para transformar lo cotidiano en belleza. Acompañada por Silvina Moreno, inaugura una etapa donde la luz y la calidez se vuelven protagonistas. Una canción que emociona, se queda girando por dentro y recuerda que siempre hay espacio —y tiempo— para elegir lo bueno.



