Andrew Burke, residente en la pequeña localidad de Calmar, en el centro de Canadá, jugó su boleta para el Lotto del 16 de septiembre. Pasaron los días y vio un cartel anunciando que el Lotto tenía un pozo de 5 millones de dólares. No recordaba haber jugado a la lotería, y decidió participar confeccionando una boleta con los números que sigue habitualmente.

Tras el sorteo, le dio su boleta al propietario de la agencia para que viera si tenía premio. "Has ganado 2,5 millones. Hubo dos ganadores", le contestó. Entonces le pidió que revisara el otro boleto con los mismos números. Andrew se había equivocado al jugar al sorteo de esa semana y lo había hecho dos veces con sus números de siempre, por lo que le había tocado dos veces.

En consecuencia, compartió el premio consigo mismo. Se llevó los 5 millones de dólares que había en el pozo. Consultado por la prensa, Andrew dijo: "Tengo 63 años, con dos prótesis de rodilla y problemas de espalda. Siempre quise un Porsche 911. Pero el problema es que no puedo entrar en uno. Y si me subía, ya no podía salir. Mejor arreglaré la casa de la manera que queramos y la pasaré cómodamente por el resto de nuestras vidas".