En el Día Internacional del Trabajador se reivindica y homenajea a los denominados “Mártires de Chicago, un grupo de obreros anarquistas que el 1° día de mayo de 1886 dio inicio a una protestas sin precedentes, que duró hasta el cuarto día de ese mes, para exigir la jornada de ocho horas.

Día del trabajador: "Sin pan y sin trabajo" (1894), de Ernesto de la Cárcova, es el primer cuadro de tema obrero con intención de crítica social en el arte argentino (Gentileza Museo Bellas Artes).

En aquellos años los límites para la explotación eran inexistentes: se trabajaba catorce horas o más y en pésimas condiciones para un puñado de dueños de fábricas. El cansancio en el cuerpo era constante, no había tiempo ni energías para disfrutar de la familia, el hogar, para ver crecer a los hijos y dedicar el cuerpo y la mente a otra actividad que no sea la laboral. En pocas palabras, no había tiempo para soñar.

Es por esto que, durante la jornada de lucha y protesta que se llevó adelante el viernes del primer día de mayo, no solo estuvieron los propios obreros codo a codo con sus pancartas, sino que también participaron sus esposas e hijos. No obstante, la violenta represión policial se hizo sentir en poco tiempo, y al final del día, dos trabajadores habían muerto.

Pero no bajaron los brazos: tres días más tarde y con el pesar y la bronca por sus compañeros fallecidos, se convocó a otra movilización en la calles. El batiburrillo no permitió identificar al autor de una bomba que fue arrojada hacia los uniformados y que fallecieron en el acto. Pero, en consecuencia, la represión policial fue mucho más violenta que la anterior.

Tras la explosión, la policía abrió fuego contra la multitud matando a 80 personas y dejando más de 200 heridos.

Luego de que la furia policial desatada por el insólito bombardeo dejara un saldo de ochenta trabajadores fallecidos y doscientos heridos, se inició la denominada “caza de anarquistas”, por la cual varios dirigentes sindicales –entre ellos, Adolph Fischer, Augusto Spies, Albert Parson, George Engel- fueron ahorcados el 11 de noviembre de 1887.

En París, dos años después, la Conferencia Internacional de Trabajadores acordó que el 1° de mayo de cada año se conmemoraría la jornada de lucha y protesta por los derechos laborales en honor a “los Mártires de Chicago”.

En Argentina son conocidas las formas de resistencia que adquirió el movimiento de trabajadores anarquistas. Al día de hoy, por dar un ejemplo simpático, se siguen llamando "vigilantes"“sacramentos”, “bolas de fraile”, “bombas de crema” y “suspiros de monja” a las típicas facturas que, a comienzos del siglo XX, el gremio de panaderos había inventado para burlarse de los curas y los militares.

Si bien son varios los países al igual que el nuestro que celebran el Día del Trabajador el 1° de mayo, también hay otros, como Estados Unidos o Canadá, que tienen su propia fecha de conmemoración, el primer lunes de septiembre.

Por el impacto de la pandemia, en el cuarto trimestre del 2020 la tasa de desocupación en 11,0 por ciento.

Nueva Zelanda es otro de los países que se diferencian homenajeando a sus trabajadores el último lunes de octubre.

En tanto, Japón posee su propia festividad para conmemorar a sus trabajadores con una historia diferente: allí se conmemora el “Niinamasei”, su “Día de acción de gracias por el trabajo”, el 23 de noviembre de cada año. El país occidental celebran la abundancia de arroz y productos fruto del trabajo de los agrícolas y los cosechadores, pero también abarcan a distintos rubros y sectores de la economía.