"Yo no soy un perro para comer en el piso", fue la desgarradora confesión de una alumna a su madre, luego de regresar del colegio, cuyas autoridades le ordenaron a ella y a sus compañeros a almorzar en el suelo del patio del establecimiento.

El escalofriante episodio tuvo lugar en una entidad educativa de la localidad bonaerense de Lomas del Mirador, por decisión de la dirección que argumentó que los pequeños se quedaban más tiempo del permitido en el comedor escolar. 

En la jornada del viernes 17 de agosto pasado, los alumnos de 6° A y B fueron notificados por la Directora de la Escuela Primaria N°21, de la localidad de Lomas del Mirador, que debían dirigirse con sus platos de comida hacia el patio del recinto para almorzar.

Los niños no tuvieron otra alternativa que sentarse en el piso y apoyar allí sus porciones. La triste escena fue registrada fotográficamente por una docente, quien no podía creer lo que estaba viendo e invadida por la indignación, alertó a las madres."Me siento obligada a recurrir a ustedes por este medio para informarles que la señora Directora hace comer en el piso a los chicos", expresó la maestra.

"Yo no soy un perro para comer en el piso"

Según cuentan las mamás, esta particular medida de las autoridades escolares ya contaba con dos antecedentes. Pero en esta ocasión, Débora reconoció que su hija, quien fue una de las alumnas que debió comer a la intemperie y expuesta a bajas temperaturas, le dijo con desazón: "yo no soy un perro para comer en el piso". Al respecto, la madre señaló a Crónica: "mi nena se sintió maltratada".

"Mi nena se sintió maltratada"

Los insuficientes diez minutos que tiene cada curso para comer durante el mediodía en el comedor escolar habrían sido el desencadenante del destrato que sufrieron los chicos.  Al respecto, la mencionada mamá detalló que "como no llegan a comer en ese tiempo los mandaron al patio para darle lugar al otro grado".

A su vez, la mujer aclaró: "antes les sacaban el plato, por más que no hayan terminado la porción. Es terrible porque es lo único que comen en ocho horas. Encima la comida no es muy buena, aparecieron pelos en varias oportunidades y no está en buen estado. Por si fuera poco, no les dejan traer comida de casa".

No obstante, Débora expresó su pesar en este sentido, al manifestar que "en mi caso soy madre soltera, me la paso trabajando y a veces no tengo dinero para que se pueda comprar algo, entonces me duele que le saquen la única comida que tiene en las ocho horas escolares".

Las madres del curso acudieron al Consejo Escolar que ha tomado intervención en las últimas horas, realizando inspecciones en el establecimiento. Y desde el organismo prometieron no volver a repetir esta situación.