Por Florencia Bombini
@florbombini

lgunas palabras se fueron repitiendo a lo largo de la entrevista con el licenciado en Filosofía Darío Sztajnszrajber. Patriarcado, opresión, transformación, desnaturalización, fueron los términos más utilizados y elegidos por el especialista a la hora de hacer un análisis sobre el cambio cultural que está atravesando la sociedad respecto de los derechos de la mujer. Hoy, 8 de marzo, es el día en el cual estos conceptos están en boca de todos, en el que la concientización se toma como punto de partida.

Sin embargo, el salto de la teoría a la práctica es aún una materia pendiente que implica una transformación, en la que recién se están dando los primeros pasos. "En realidad el mundo no ha cambiado", afirmó Sztajnszrajber, y explicó que lo que ha ocurrido es que "ha comenzado un proceso de desnaturalización", en el que se ha generado cierta conciencia de que "el lugar de sometimiento de la mujer no es el natural. Hay un montón de roles que tradicionalmente parecían indiscutibles y se pueden discutir".

A su vez, el licenciado en Filosofía, y docente, destacó que en la sociedad hay "una voluntad de generar un cambio y eso no es poco para los tiempos que corren". Esa transformación ya comenzó. Hoy las mujeres se animan a denunciar lo que antes callaban por miedo o porque simplemente estaba "naturalizado".

Las campañas de concientización lograron una parte pequeña de este gran desafío y aún hay mucho camino por recorrer, pero lo más importante es que el silencio va quedando atrás. Los organismos del Estado están a disposición para recibir denuncias y las redes sociales están invadidas de relatos estremecedores, algo que tiempo atrás parecía una utopía. "Me parece que hoy vivimos un proceso de socialización que de algún modo cuestiona el formato patriarcal", sostuvo el especialista y agregó que "se vuelve una cuestión pedagógica que una sociedad pueda tomar conciencia de la existencia de una de las opresiones más arcaicas y todavía menos aceptada de la cultura humana".

Sztajnszrajber hizo hincapié en que "la cuestión del patriarcado excede abiertamente las localizaciones particulares. Son estructuras que determinan lugares de poder que son absolutamente necesarias de ser removidas". Con cada 8 de marzo que va pasando a la historia, se van sumando más personas a las movilizaciones en todo el mundo. Personas que son mujeres y son hombres. Los reclamos, por fin, llegan de ambos lados. "Este proceso de socialización de conciencia feminista se ha vuelto una especie de emergencia movimientista, propia de las redes, de la calle. Ese derrame llegó al punto que todo ejercicio teórico tiene que llegar para que provoque un cambio en la sociedad", explicó Sztajnszrajber. Hoy será uno de esos días donde todas estas palabras invadirán los pasillos de una oficina, una mesa familiar o una charla entre amigos. Lo importante es que no quede sólo en estas 24 horas y que el grito de "No es no" se haga escuchar en todo el mundo durante los 365 días de año.

Las feminazis, como estrategia de escape

Los conceptos del licenciado en filosofía Darío Sztajnszrajber son muy claros. Este proceso de transformación era absolutamente necesario y la sociedad debe centrarse en continuar por este camino, sin desviar la mirada. Sin embargo, en el último tiempo existieron ciertos cuestionamientos a este reclamo de derechos. La palabra "fanatismo" se ha escuchado más de una vez en la calle y se ha mencionado varias veces entre usuarios de las redes sociales, hoy, uno de los lugares más elegidos para debatir polémicas.

Sztajnszrajber fue contundente: "Me parece que estar más pendientes de los fanatismos en el ejercicio de defensa de los derechos de la mujer a lo que realmente ha padecido la mujer en su historia es parte de una necesidad de autodefensa de una sociedad patriarcal que no quiere asumir sus propias deficiencias". Es decir, "es más fácil la construcción de un supuesto enemigo ‘feminazi’ para no hacerse cargo de todos los excesos que se han producido en la historia patriarcal". Y señaló que "se busca generar este problema como un modo de escaparle a un reclamo legítimo que está saliendo a la luz".

"El piropo es un acto de violencia

El piropo en la actualidad genera un gran debate en la sociedad. Son muchas las opiniones al respecto e incluso el licenciado Sztajnszrajber sostuvo que "es una pregunta para contestar con un montón de variables". Sin embargo, se animó a brindar su punto de vista y dejó en claro que "para mí, un piropo es un acto de violencia". "Me parece que es uno de los tantos espacios que se habían dado siempre como obvios, como que estaba incorporado que el varón tenía el derecho de poder violentar a cualquier mujer en la calle con un piropo", agregó el filósofo.

Este es otro de los temas que estaban naturalizados pero que hoy pueden ser discutidos. "Muchos lo decían como algo tradicional y lo veían como códigos propios de la sociedad en la que vivimos", sostuvo el especialista, quien deslizó que "hay una especie de autoadjudicación del derecho de avasallar el derecho del otro".