El saludo del presidente de  Rusia  Vladimir Putin, con el príncipe de  Arabia SauditaMohamed bin Salman, no solo no pasó desapercibida sino recorre el mundo.

El protagonismo del príncipe es mucho más que polémico. Es su primer acto oficial luego de que se conociera que tuvo lazos con el asesinato del periodista Jamal Khashoggi y de que apenas consiguiera reuniones bilaterales en la cumbre del G-20 en Buenos Aires, recibió una jocosa bienvenida por parte del mandatario ruso.

Casi nadie quiere mostrarse con el heredero de la corona de  Arabia Saudita, quien está acusado de haber dado la orden de mandar asesinar al periodista y colaborador de The Washington Post en el consulado de su país en Estambul. Sin embargo, a Putin pareció no importarle este tipo de sospechas y fue quien sonrió junto al príncipe y estrechó su mano de manera ruidosa e informal.

La diplomacia saudita intentó entablar en Buenos Aires una reunión bilateral con Recep Erdogan, presidente turco, sin suerte. Incluso, una ONG estadounidense pidió a la Justicia argentina investigar la responsabilidad de Bin Salman por crímenes de lesa humanidad.

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