Buscó a su papá durante mucho tiempo y nunca se dio por vencida. Con 35 años y ya convertida en mamá de tres niños decidió hacer su búsqueda pública. Entonces, publicó su historia en Facebook y antes de lo que esperaba logró dar con su padre. Cintia Moreno nació en Cipolletti y durante 33 años nada supo de su papá, Ricardo Humberto Moreno.

Lo buscó en silencio y sin ayuda de nadie. Casi hasta con vergüenza. Pero no logró dar con él. A fines de enero recibió ayuda de un vecino, Miguel Ángel Parra, que logró dar con su padre. Si bien mucho no se sabe respecto de las circunstancias en las que dieron con Ricardo, lo que sí es cierto es que fue la red social la que facilitó su identificación y localización.

Y es que, en medio de un mundo hiperconectado, es difícil que alguien deje de ser etiquetado en alguna foto o que sea mencionado en alguna historia, más allá de su propio perfil. Seguramente ese habrá sido el camino recorrido hasta dar con el papá de Cintia. Así descubrieron que Ricardo estaba cerca, trabajando en Caviahue, en un hotel, al frente de la cocina.

Cintia no dudó un instante y decidió llamarlo. Presa del impulso, dejó que su primera charla en 33 años fuera telefónica. Las sensaciones que despertaron aquellas palabras fueron muchas y encontradas: aparecieron decenas de preguntas sin respuestas por su mente, pero, sin embargo, el amor fue el que prevaleció.

Había mucho que aclarar, mucho que contarse, mucho que confesarse y mucho que conocerse y padre e hija decidieron hacerlo.

Otra vez juntos

Finalmente, el fin de semana de Carnaval fue escenario del encuentro entre ellos. Aprovechando el feriado extra large, Cintia viajó a Caviahue junto con sus hijos. Ricardo no sólo vio a su hija convertida en mujer luego de dejar de verla cuando apenas era una niña de dos años, sino que, además, conoció a sus tres pequeños nietos. De pronto, descubrió una gran familia en brazos de su propia hija.

"La verdad es que fue hermoso y todo el tiempo perdido pudimos recuperarlo. Hubo una mezcla de sentimientos, pero fue hermoso", expresó la joven en diálogo con La Mañana y sin ocultar la emoción que la embargaba luego de conectarse con su padre después de más de tres décadas y varios años de búsqueda infructuosa.

Fue, sin lugar a dudas, un primer paso en la reconstrucción del vínculo entre ellos. El tiempo muchas veces sirve para sanar heridas y para entender razones que, quizá, siendo niños, no son sencillas de explicar. La gran tarea de Cintia y Ricardo será revertir las distancias y convertirlas en cercanía y, al parecer, ambos están dispuestos a hacerlo.