Héroes que no bajan la guardia

Barrio 1-11-14. Los cascos blancos se suman a la primera línea de lucha contra el virus.

Por Jorge Cicuttin
@jorgecicu

Alimentos, medicinas, educación, son necesidades básicas que en los barrios más carenciados de la ciudad se perciben, y con razón, como urgentes. Pero en situaciones como las actuales, con una pandemia que cuesta vidas, los habitantes de estos barrios necesitan, además, contar con información confiable, explicaciones, contención y ayuda para mantener un distanciamiento social imprescindible en medio del hacinamiento. Para cuidarse, en definitiva.

“La gente recibe bien que los voluntarios y voluntarias se acerquen, cuando les señalamos algo no se molestan, al contrario, y nos sorprendió que la presencia de los Cascos Blancos la sientan como una fuente confiable. De pronto, estamos caminando por el barrio con el chaleco puesto y se te acercan para hacerte preguntas; en un momento donde prima la paranoia y el miedo, que sientan que les podemos dar información confiable resultó ser una función muy importante que estamos cumpliendo en el barrio”.

 

Quien señala esto a “Crónica” es Magdalena Vallarino, responsable de Gestión de Riesgo de Cascos Blancos, y una integrante del grupo que viene trabajando contra el coronavirus en el Barrio Padre Rodolfo Ricciardelli, más conocido como la Villa 1-11-14 de Flores.

No ha trascendido mucho, pero los voluntarios y voluntarias de Cascos Blancos argentinos están en la primera línea de lucha contra la pandemia, allí donde hoy están los focos de contagio más fuertes. Este organismo de asistencia humanitaria internacional, que depende de la Cancillería y está reconocido y avalado por Naciones Unidas, puso en pausa sus misiones en el exterior y hoy se concentra en la lucha contra el coronavirus en la Argentina.

A poco de asumir la gestión encabezada por Marina Cardelli -la primera mujer al frente del organismo-, los Cascos Blancos comenzaron a asistir a los repatriados que llegaban al Aeropuerto de Ezeiza. “La gente llegaba al principio muy angustiada, sin entender mucho qué hacer. Aún hoy seguimos asistiendo en Ezeiza y El Palomar, pero principalmente estamos en los barrios”, explica Vallarino.

 

“Comenzamos con tareas de prevención en barrios de Moreno y San Martín, pero luego, al agravarse la situación epidemiológica en los barrios populares de la ciudad, comenzamos a trabajar en la 1-11-14, principalmente, pero también, en las últimas semanas, en la 31 y en Ciudad Oculta”, agregó.

“Cuidar” es la palabra central de la tarea, trabajando en conjunto con referentes barriales, los bomberos y con la parroquia Santa María Madre del Pueblo, donde el actual Papa, Jorge Bergoglio, dio una de sus últimas misas como cardenal.

Estos voluntarios trabajan con los habitantes del barrio para mantener las medidas de distanciamiento social, evalúan a las personas para ver si se hacen el testeo, permiten que la distribución de alimentos se haga de forma segura. “Acompañamos -señala Vallarino-, estamos en las filas hablando, higienizando las manos, nos fijamos que estén usando correctamente el tapaboca, y hacemos una tarea de acompañamiento y contención, porque los barrios están atravesando una situación de mucha angustia, los vecinos en general están asustados”.

“La gente siente que la estamos cuidando, y más cuando ve que se trata de un grupo grande de voluntarios que hace esto porque quiere y lo siente. Cuando ven los chalecos de Cascos Blancos, se animan a hacer preguntas, necesitan saber sobre el virus, porque a veces la circulación de la información es confusa y la gente estaba asustada”.

 

Lejos de los prejuicios y la estigmatización que sufren muchas veces los habitantes de estos barrios, para evitar la multiplicación de casos se hace evidente la necesidad de contención y una explicación confiable de cómo, aún en situaciones sociales muy duras, es posible derrotar a este virus.

Tienden una mano: cómo sumarse

Cascos Blancos es un cuerpo de voluntariado, un organismo público hecho por los ciudadanos argentinos. En estos momentos están solicitando que se sumen más voluntarios y voluntarias, principalmente en muchos municipios del Gran Buenos Aires, para realizar estas acciones en sus comunidades.

Para ser voluntario se debe ser mayor de edad e ingresar a la página de Cascos Blancos, que está dentro del sitio oficial de la Cancillería argentina, y completar el formulario. También la información está disponible en sus redes sociales.

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