Según un informe de la Universidad de Nacional de Avellaneda (Undav) en base a datos del Indec, el ritmo de crecimiento de los precios de los bienes de consumo típico de los jubilados fue del 70% ($8.932) en 2018 frente al 36% del mínimo que paga la Anses ($10.410). El resultado de esa lentitud para la recomposición de los haberes es que el gasto en comida, remedios y servicios del hogar ya representa el 83% de ese ingreso.

Entre los principales aumentos figuran los alimentos y bebidas con 58,3%, medicamentos con 53,1%, y los servicios y gastos de vivienda con 52,4%. Con este nivel de incrementos, la jubilación mínima supera apenas por $1.500 a la canasta básica. "La canasta de consumo de los adultos mayores aumentó más que la inflación, este sector social se ha visto notoriamente perjudicado. En ese sentido, se han registrado casos de personas que tienen que optar qué4 medicamentos tomar, porque no pueden comprar todos lo que necesitan, lo que exhibe lo delicado de la situación", advierte el informe.

Entre los principales aumentos figuran los alimentos y bebidas con 58,3%, medicamentos con 53,1%, y los servicios y gastos de vivienda con 52,4%.

"El aumento en el último año no fue menor al 58,3%, para el caso de la canasta más onerosa", detalla el estudio de la Undav que se divide en tres escalafones, que alerta: "La variación trepa al orden del 61%, para el segmento medio, y casi a un 70% cuando se consideran los bienes y servicios más frugales a los fines de satisfacer los requerimientos de vida fundamentales".

En base a estos datos, la canasta de consumo de marzo más básica supera los $8.900, cuando hace un año era de $5.250; la de costo medio excede los $11.753,6 contra $7.300, y la más cara ronda $14.000 cuando en marzo de 2018 salía $8.830. A su vez, el incremento respecto de 2016 es de 180%.

En principio, la canasta elaborada posee artículos para todos los rubros elementales de los gastos cotidianos de los adultos mayores (alimentos, bebidas, hogar e higiene, vivienda, vestimenta, recreación, atención médica y gastos relacionados con la salud, transporte público y otros servicios públicos).

Y se incorporan otros artículos básicos e imprescindibles para los jubilados (medicamentos; frutas y verduras; alquileres; gastos en luz, agua y electricidad; entre tantos otros).