Por Florencia Golender
@flopa01

A sumida la recesión por los funcionarios del gobierno, el informe de actividad económica publicado esta semana por el Indec confirmó los pronósticos agoreros que trajo la tormenta cambiaria. El derrumbe se observa antes de lo esperado y en junio dio 6,7% interanual, el 53% de la caída se explica por el campo y el 18% por la industria manufacturera, donde se perdieron casi 53 mil empleos respecto de 2017. La medición no fue novedad para empresarios, operarios y administrativos de diferentes rubros de producción cuyo lugar de trabajo debió reducir personal o bajó las persianas. Los ejemplos abundan.

El dólar parecía calmarse un poco, pero esta semana llegó a $31,50 y la devaluación de la moneda nacional ya es de 68% en lo que va del año. En enero último, la divisa cotizaba a $18,76. Las últimas declaraciones del Presidente, consultado sobre futuros movimientos cambiarios, fue: "No pasa nada, tranquilos".

Sin embargo, los índices oficiales reflejan que la contracción económica producto de la apreciación del dólar llegó antes de lo esperado. Las consecuencias, como caída de la producción y pérdidas masivas de puestos de trabajo, no sólo tienen que ver el movimiento de la divisa, sino que responden además a cuestiones de gestión, como el altísimo nivel de las tasas de interés impuesto por el Banco Central que frenan cualquier actividad. Como así también a cuestiones climáticas, aunque junio es el último mes en donde se sentirá de lleno el efecto de la sequía sobre la producción agropecuaria.

Por primera vez, el acumulado anual da negativo (-0,6). Los números del Estimador Mensual de la Actividad Económica ( EMAE) del primer semestre podrían continuar en picada y los consultores privados creen, tal como adelantó el diario Bae Negocios, que la economía podría desplomarse 1% frente a 2017.

Por sector

El informe EMAE de mayo ya había sido el peor registro de la gestión macrista, con una caída del 5,8%. Para junio, los especialistas esperaban una baja similar, pero el indicador fue peor y cayó 6,7% respecto del mismo mes de 2017. En tanto, desestacionalizado, se contrajo 1,3% respecto del mes anterior. La actividad económica dio negativo y la conclusión alcanza a diez de dieciséis rubros.

El sector que más incidencia tuvo en el resultado fue agricultura, ganadería, caza y silvicultura que en junio cayó 31% en la medición interanual, y explicó en un 3,59% la baja del indicador general.

En segundo lugar se ubicó la industria manufacturera, que retrocedió 7,5% en la medición interanual, con una incidencia del 1,22% en el índice global. En mayo, este rubro se hundió 8,1%.

El comercio mayorista, minorista y reparaciones, por su parte, experimentó en junio una baja del 8,4% contra igual mes de 2017; transporte y comunicaciones cedió 6,1% y pesca retrocedió 16%.

El retroceso en agricultura, comercio e industria explica el 88% del resultado negativo del mes, aunque sólo el sector del campo tuvo más de la mitad de incidencia en la caída.

Por el contrario, tuvieron registros positivos los siguientes rubros: explotación de minas y canteras, con el 4,9%; electricidad, gas y agua, 4,3%; actividades inmobiliarias y de alquiler, 2,3%; servicios sociales y de salud, 1,7% y enseñanza, 0,8%.

Panorama laboral

La industria manufacturera perdió 52.575 empleos al pasar de 1.226.575 en mayo de 2016 a 1.174.000 en el mismo mes de este año, lo que significa una caída real del 4,29% según datos del Ministerio de Trabajo.

Alimentos

La situación de las 484 personas que trabajan en el peladero de pollos de la ex Criave en Roque Pérez es crítica, con la caída de la producción reciben cada día unos $430 por turnos reducidos de 5 horas de trabajo. Los empleados fueron informados extraoficialmente sobre despidos que se concretarían la semana próxima. Se estima que 200 personas quedarán en la calle, aunque a partir del lunes próximo habrá mayores precisiones.

Indumentaria

Según la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, entre el cuarto trimestre de 2017 y mismo período de 2016 se perdieron 3.761 puestos de trabajo, una reducción de 8,1% en el plantel. En 2018, el sector sigue siendo uno de los más afectados. Los aumentos al combustible y a la energía eléctrica afectan en forma directa al sector pyme textil, que se encareció 67,5% en la Ciudad de Buenos Aires entre junio de 2018 e igual mes de 2017.

Metalmecánica

Uno de los sectores más complicados en el escenario actual. En Mendoza, el 48% admite que por la crisis tuvo que despedir personal. La estatal Fabricaciones Militares, dedicada al equipamiento ferroviario, minero, productos químicos, armamento, entre otros, despidió esta semana en Córdoba a más de 100 empleados. En Santa Fe fueron 30. A fin de 2017, cerró la planta de Azul (Buenos Aires), que dejó sin empleo a sus 230 trabajadores.

Calzado

La fábrica Paquetá, situada en Chivilcoy, despidió esta semana a sus 600 trabajadores tras acumular stock por la caída de la demanda y la apertura de importaciones. El lunes cortaron Ruta 4 para hacer visible el reclamo. La noticia llegó en paralelo con el cierre total de la planta Extreme Gear que también producía zapatillas para la firma Adidas, en Esteban Echeverría.

Electrodomésticos

En abril, Mabe, la empresa de origen mexicano que fabricaba productos de línea blanca, cerró su planta de Haedo inaugurada en 2012, dejando un tendal de 120 trabajadores en la calle. El titular de Mabe Argentina, Abel Burgos, alertó en 2016 sobre la caída del consumo y la “pérdida de competitividad de sus fábricas por la inflación y el mayor ingreso de productos importados”.

Automotriz

Las principales automotrices de Córdoba están en alerta por la crisis del sector. El último viernes, el vocero de Smata, Leonardo Almada, dijo a Cadena 3: “En Renault (foto), las suspensiones continúan afectando los lunes y viernes de agosto. En Iveco, hay algunas suspensiones parciales. En Volkswagen las suspensiones de los lunes se extenderán por septiembre, octubre y noviembre”.