Una jornada distinta se vivió el viernes pasado en la sala de musicoterapia de la Clínica Santa Clara de Quilmes, donde Alejandro Olmos, gerente de la institución, donó instrumentos musicales destinados a ayudar al desarrollo de los chicos. Un órgano, una guitarra, un bombo y un uquelele son las nuevas herramientas con las que cuenta el profesor Emiliano Maida, quien atiende a 14 pacientes todas las semanas. “Estamos muy felices. Al haber más instrumentos, el vínculo con la música se afianza y los chicos pueden explorar otras ramas artísticas”, sostuvo.

Profesionales y pacientes con las flamantes incorporaciones de la Clínica. (Pablo Villán-Crónica)

María Florencia Ussia, miembro de Centros de Tratamiento y Estimulación Temprano (CETET), detalló que el grupo tiene siete centros de rehabilitación en los que se realizan, entre muchas prácticas, terapias de musicoterapia. “En nuestro centro en Quilmes teníamos algunos instrumentos que debían ser cambiados. Alejandro vino un día a visitarnos y vio que necesitábamos ayuda, por lo que, con su gran corazón, nos donó estas nuevas herramientas”, contó Ussia, emocionada.

Uno de los pacientes tocando el nuevo bombo (Pablo Villán-Crónica)

Por su parte, Olmos destacó el trabajo que realizan los profesionales y subrayó que “estos regalos hay que cuidarlos para que todos los chicos puedan disfrutarlos”. En total, 500 chicos de entre nueve meses y 18 años acuden a las sesiones de musicoterapia que brinda el CETET en cada uno de sus centros.

La técnica de la musicoterapia es el uso de la música y sus elementos, por parte del profesor con un paciente o grupo, en un proceso creado para facilitar y promover la comunicación, las relaciones, el aprendizaje, la expresión y otros objetivos terapéuticos relevantes para satisfacer las necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas.

La donación llevó alegría a los profesionales (Pablo Villán-Crónica)

Maida explicó que sus sesiones se basan en el estado de ánimo del paciente, por lo que no suele trabajar con una serie de ejercicios ya pactada: “Es más una tarea de improvisación, evaluamos al paciente y, en base a cómo está ese día, programamos la sesión”. Gracias a la donación de Olmos, los chicos ahora tienen nuevos elementos con los cuales trabajar y poder seguir avanzando en sus terapias.