La pandemia dejó sin tango a Buenos Aires
Por la expansión del covid-19 y el aislamiento obligatorio, las tanguerías, las academias y los bodegones afrontan cierres e incertidumbre. Crónica dialogó con dos referentes del sector.
Por Francisco Nutti
@FranNutti
El tango, un símbolo de Buenos Aires y bandera argentina en el exterior, es otro de los sectores que más se ha visto afectado por la pandemia del nuevo coronavirus, pero quizá del que menos se ha hablado en los medios masivos de comunicación. Desde el rubro- que incluye tanguerías, bodegones, cena-show y salones donde se enseña a bailar- reconocieron a "Crónica" que, hasta que no puedan volver los turistas, el negocio no se va a reactivar, sin embargo, hay quienes para paliar la crisis han optado por incursionar en la modalidad online, dictando clases a través de la aplicación Zoom.
"Las dificultades que se van dando son el cierre de escuelas, de salones, de locales nocturnos y la necesidad de cada uno de reconstruirse, repensarse. Hay muchos que han tenido que comenzar a trabajar con una moto, no digo los nombres destacados que obviamente tienen otro contexto y otra posibilidad, pero sí hablo del trabajador en general", señaló en diálogo con este medio el vicepresidente de la Asociación de Bailarines de Tango, Juan Pablo Güerri, quien detalló que a pocos días del inicio de la cuarentena, en abril, se realizó un festival solidario internacional de forma virtual, donde se recaudaron ingresos para ayudar a aquellos compañeros y compañeras que lo necesitaban. "En julio se hará el primer festival solidario de tango nacional, también en un formato online", agregó el también periodista.
A mediados de marzo, poco antes de que la Ciudad fijara en 200 personas el tope de concurrencia a los eventos, los milongueros fueron pioneros en el aislamiento preventivo: hicieron una asamblea y decidieron suspender conciertos, bailes y clases. Casi al mismo tiempo, la otra pata que constituye el negocio del tango en la ciudad empezó a acusar recibo de la situación: la caída del turismo por la amenaza real del Covid-19 ya estaba impactando directamente en las tanguerías, que debieron cerrar cuando se estableció la cuarentena obligatoria en todo el territorio nacional.
Según datos de la Asociación de Organizadores de Milongas (AOM), hasta el comienzo de la pandemia había activas en Capital Federal 191 milongas, las cuales les dan trabajo a cerca de mil personas. "Hoy todo se ha vuelto muy difícil. Incluso existen locales tradicionales como La Aurora (foto), de Avenida Corrientes, que ha decidido cerrar definitivamente", completó Güerri.
Por su parte, Horacio Godoy, bailarín y responsable de La Viruta, ubicada en Armenia 1366, en el barrio porteño de Palermo, expresó: "Nosotros, gracias a Dios, tenemos los subsidios del gobierno, pero habrá que trabajar más del doble para recuperar lo perdido". En ese sentido, continuó: "Estamos subsistiendo con plata de préstamos, de amigos, de familiares y de ahorros. Aunque también hemos abierto clases por Zoom y nos ha ido bien, pero entiendo que soy la excpeción porque todos los compañeros del género están sin trabajo".
La Viruta Tango es la milonga más grande y reconocida del país. Por lo que, como emprendedor del rubro, Godoy, aseguró: "Perder lugares tan emblemáticos del tango en Buenos Aires es como perder el Coliseo en Roma o la Torre Eiffel en París. Tenemos una cultura que conquistó el mundo y pienso que hay que defender todo lo que tiene que ver con el arte popular porque es lo que le da entidad a una sociedad y a un pueblo", concluyó.
Asimismo, Jonathan Villanueva, profesor de la academia de tango Estilo y Elegancia, que ahora dicta sus clases de técnica a través de Facebook, manifestó a AFP que "por la cuarentena el tango se tomó una pausa. Vamos a ver cómo y cuándo retomarlo. Para los profesores independientes es muy traumático no saber en qué momento vamos a volver a trabajar y a nuestra vida habitual". El artista, además, admitió que "se transita por una situación económica muy compleja". Un hiato doloroso que cala hondo en el corazón de los porteños y afecta a una industria importantísima a nivel nacional.

