En la mañana del lunes la jueza porteña, Patricia López Vergara, ordenó a las fuerzas de Seguridad estar identificadas y reiteró la prohibición de portar armas de fuego.

La jornada terminó mostrando a manifestantes fuertemente preparados para los incidentes, frente a una Policía de la Ciudad que se vio desbordada por los incidentes, y luego fue reforzada por Gendarmería y otras fuerzas federales acostumbradas a la represión.

Quienes siguieron las imágenes se sorprendieron por las “armas tumberas” utilizadas por los violentos que causaron los incidentes.

Minutos antes de las dos de la tarde, los manifestantes consiguieron rápidamente apropiarse de las vallas que los separaban de la policía. Lo hicieron usando tres percheros de metal unidos y soldados entre sí, lo que los transformó en una suerte de “tridente” o gancho.

También se utilizaron fuegos artificiales apostados sobre la parte superior de algún palo de bandera o rama para lanzarlos contra la policía.