Por Matías Resano
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Pese a todos los problemas y los reclamos, el intendente Walter Festa disfruta de unos días de vacaciones en el Caribe.

En el trayecto de la calle París, entre La Escultura y Curapaligüe, del barrio Alem, del distrito de Moreno, los excrementos y demás restos cloacales avanzan a paso agigantado, gracias a que están obstruidas las cañerías por las cuales deben circular.

“Hace varios meses que venimos con esta situación porque antes nos destapaba las cloacas un hombre a quien le pagábamos los vecinos cien pesos porque el municipio no se hace cargo”, sostuvo Martha a Crónica, visiblemente preocupada. 

“El problema es que esta persona sufrió un problema de salud y desde ese momento estamos a la deriva, literalmente en medio de la m... porque las autoridades no hacen nada acá”, agregó la joven.

Lo cierto es que, las zanjas están permanentemente desbordadas desde hace ya larga data y ante la
ausencia de respuestas, los vecinos intentan soluciones que no siempre son ni efectivas, ni suficientes. “La situación se agravó cuando el barrio se pobló sobre la única planta purificadora. Entonces ahora varias manzanas están llenas de agua, muchas de ellas han sido colapsadas, incluso el derrame cloacal ingresa a las casas”, advirtió.

Una situación caótica que hizo que muchos vecinos llegaran a adoptar medidas extremas como “pararse en el medio de la calle e impedirles el paso a los autos para que estos cuando se desplacen no provoquen que el agua entre a sus viviendas”.

Pero la falta de higiene y el consiguiente riesgo sanitario que implica el desborde cloacal no es el único problema al que se enfrentan los vecinos. “Entre otros reclamos, los accesos al barrio están destrozados”, aseguró Martha. “Y esto se sufre más cuando llueve porque tenemos que caminar muchas cuadras para poder tomar un colectivoEs que, como las calles están tan mal, los colectivos no entran directamente al barrio”, agregó.

Lo cierto es que, el barrio parece no estar en la agenda del municipio, al menos, no de forma prioritaria porque tampoco la recolección de residuos se realiza en tiempo y en forma.

“La acumulación de basura es otro de nuestros graves problemas. Es que la recolección no es constante. Nos dijeron que era porque no tenían suficientes camiones y no se les pagaba a los empleados. Entonces, vienen unos pibes que por unas monedas te juntan las bolsas pero la tiran a las pocas cuadras y es lo mismo que nada”.

La lluvia mantuvo a los vecinos en vilo. Y es que, ante la falta de obras, las primeras gotas que caen se convierten en pesadilla porque representan la posibilidad certera de que los desechos ingresen a sus casas, de que tengan que caminar cuadras y cuadras hasta alcanzar un colectivo y de padecer una vez más en carne propia lo que se siente saberse en el olvido.