Se trata de Antonio Arenas, de 30 años, quien defecó en una de las celdas de la comisaría donde se hallaba alojado y prosiguió a comer sus heces. Luego del hecho, el sujeto fue trasladado a la cárcel mendocina de  San Rafael.

Estudios psicológicos destacaron que Arenas representa un grave riesgo para terceros.
  



Según informa el diario Los Andes, el hombre en cuestión está detenido por un caso de violencia de género y, además, tiene tres condenas previas por el mismo delito.