Los números en la industria textil están en rojo. A modo de ejemplo, en diciembre la producción cayó 36,3% y el uso de la capacidad instalada apenas supera el 40. Días atrás, en una mesa tripartita, el Ejecutivo buscó empezar con la reforma laboral sectorial, pero primero "queremos que adopten medidas para recuperar" el sector, le dijo a Crónica Hugo Benítez, líder de la Asociación Obrera Textil.

Sin fecha para el próximo encuentro -cabe destacar que en los próximos días se volverán a ver la cara funcionarios, cámaras empresarias, y sindicatos metalúrgicos-, los textiles fijaron su postura: rechazo a cualquier reforma convencional o laboral. Justificaciones sobran. Una de ellas es que las cifras son las peores de los últimos 20 años.

Según sentenció Benítez, los empresarios "entienden y están totalmente de acuerdo en que no se puede discutir una modificación del convenio porque necesitamos que la industria esté funcionando a pleno y se empiecen a tomar medidas para eso". El líder de la AOT expresó que en las conversaciones mantenidas con la Federación de la Industria Textil Argentina "analizamos que ,hasta tanto no se adopten medidas para reactivar, no podemos discutir modificaciones al convenio".

La posición de los empresarios se suma así al rechazo que los cuatro gremios del sector manifestaron al intento del gobierno de aplicar una flexibilización laboral con cambios en el convenio para abaratar indemnizaciones y aguinaldos, flexibilizar las jornadas laborales, el otorgamiento de vacaciones y regularizar el trabajo a domicilio.

"Para nosotros el tema se terminó con la presentación del documento de rechazo a cualquier tipo de flexibilización y reforma del convenio colectivo de trabajo que le elevamos al ministro Dante Sica", dijo Benítez a una agencia periodística. El sindicalista recordó que en la convocatoria del gobierno a gremios y empresarios para analizar la situación de la industria "los funcionarios no hablaron nada de eso, sino que empezaron a pedir cambios en el convenio, por lo que resolvimos expresar nuestra preocupación y rechazo en ese documento".

Benítez consideró "irracional" el intento de flexibilización laboral del gobierno "cuando la industria tiene más de la mitad de su capacidad instalada ociosa, afronta cierres, despidos, suspensiones y adelanto de vacaciones, porque, al no haber consumo, dejan de producir".

"Si está todo parado, nadie quiere hablar del convenio y nosotros no vamos a aceptar cambios que signifiquen un deterioro del poder adquisitivo y el sistema de vida de los trabajadores", dijo Benítez, quien aseguró que los gremios "mantienen un diálogo fluido con las cámaras empresarias, en el que la principal preocupación no son los convenios sino cómo hacemos para lograr una reactivación".

"El gobierno -cerró- sigue estando ausente en la propuesta de medidas que se necesitan para reactivar el empleo y el consumo interno".