Tiene cáncer y ayuda a los que lo padecen

Malvina Ávalos sufre de cáncer de útero y, a pesar de que su cuadro se agrava día a día, no baja los brazos y además dona mechones de pelo para confeccionar pelucas para otras pacientes oncológicas.

mresano@cronica.com.ar

"Mi vida está al límite”, expresó con marcada angustia Malvina, una joven que sufre de cáncer de útero, un cuadro que se agrava día a día, principalmente por sus dificultades para adquirir la medicación que necesita. No obstante, ella jura no bajar los brazos, con una fuerza de voluntad que también refleja ayudando a otras pacientes oncológicas, donando mechones de pelo para conformar pelucas que luego se destinan a aquellas mujeres que pierden su cabello por las intensivas sesiones de quimioterapia.

A fines de 2016, Malvina Ávalos comenzó a sentir hemorragias propias de un carcinoma de grado 2, un cáncer de útero que finalmente se detectó en los primeros meses de 2017, mediante una biopsia. En consecuencia, la mujer de 33 años debió someterse a un tratamiento intensivo que comprendía sesiones de quimioterapia y rayos.

Un procedimiento por el cual contrajo una metástasis de pulmón, que logró superar, y otras dos más en la pelvis y en la columna, que agudizaron su estado. En este sentido, Malvina reconoció a “Crónica” que “el tumor sigue avanzando, me está destruyendo, nadie puede imaginar lo que estoy pasando, yendo de mi casa al hospital cada nueve días para quedar internada”.

Por si fuera poco, producto de su enfermedad, la mujer perdió su trabajo y realiza los trámites jubilatorios, al presentar el 70% de discapacidad en su organismo mientras tanto, no cuenta con los recursos suficientes para comprar los medicamentos que necesita.

“Mi vida está al límite porque, al no poder comprar la medicación, si bien estoy estable, debo entregarme a la suerte, mi vida pende de un hilo”, remarcó la mamá de tres hijos de 16, 12 y 11 años. A pesar de semejante situación, Ávalos dejo en claro que “no voy a bajar los brazos por nada, porque, por más que empeore mi estado, siempre voy a seguir luchando por mí y por el resto de las chicas en mi misma situación. En las terapias somos una familia”.

Justamente con ese afán, la mujer redobla sus esfuerzos para continuar con su accionar solidario, aquel que inició pocos días después de detectarse su afección. En este sentido, la mujer detalló que “empezamos a hacer campañas porque veía a muchas compañeras que se tiran abajo al verse perder el pelo. Entonces primero contacté a peluqueras y luego comenzamos a buscar quiénes nos podían donar mechones de pelo”.

Una cruzada que recolectó 280 mechones que fueron destinados a Baradero, donde confeccionan pelucas que son prestadas a pacientes oncológicos. La próxima iniciativa intentará hacer lo propio, pero con punto de partida en Tierra del Fuego. Al mismo tiempo, Malvina, a pesar de supuestas campañas solidarias en las redes -que ella misma reconoce que “nunca me llegó nada”-, necesita ayuda con la provisión de medicamentos.

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