El huracán Florence golpearía mañana a la noche o en las primeras horas del viernes a la costa este de Estados Unidos, con consecuencias que pueden ser devastadoras. Aunque durante esta jornada se debilitó y bajó a categoría 3, su viento de más de 200 kilómetros por hora lo mantiene como "extremadamente peligroso". Para las autoridades, van a enfrentar a un "monstruo".

"Las olas y el viento que esta tormenta podría causar no se parecen a nada que ustedes conozcan. Incluso, si han superado tormentas antes, esta es distinta", advirtió Roy Cooper, gobernador de Carolina del Norte, estado al que llegará el huracán. "Es una tormenta histórica, algo que pasa quizás una vez en la vida", siguió, antes de advertir: "No arriesguen su vida frente a un monstruo".

Por su parte, el presidente Donald Trump, expresó: "Malas cosas pueden pasar cuando hablamos de una tormenta de este tamaño. Impactará pronto. Estén listos y que Dios esté con ustedes".

Por eso, insistió en la necesidad de obedecer a los pedidos de evacuación, que ya obligaron a más de un millón de personas a abandonar sus hogares.

Los peligros

Los avisos de las autoridades obedecen a que la llegada de Florence generará situaciones muy complejas. La primera es la de las inundaciones, no sólo por el arrastre del mar, sino por la enorme cantidad de agua que descargará en Carolina del Norte, donde habrá lluvias intensas y de larga duración.

"Cuanto más tiempo se quede, habrá más viento y lluvia. Eso significa que caerán más árboles y habría más cortes eléctricos", advirtieron desde la Administración Oceánica y Atmosférica, a la vez que agregaron que podría haber "inundaciones catastróficas en zonas interiores de Carolina del Norte y del Sur, Virginia y, posiblemente, otros estados".

El segundo problema es el de las ráfagas, definidas como "dañinos vientos huracanados". La peor previsión es que Florence vuelva a cobrar fuerza y llegue a categoría 5, por lo que podría tener viento de 250 kilómetros por hora.

Por último, los especialistas llamaron la atención sobre lo poco habituada que está la población de Carolina del Norte ante estas situaciones extremas, ya que el último huracán de similar intensidad que padecieron fue Hugo, en 1989.