El ex presidente independentista catalán Carles Puigdemont, acusado de rebelión por la justicia española y objeto de una orden de detención europea, fue arrestado este domingo en Alemania cuando cruzaba la frontera en coche desde de Dinamarca. 

Su detención provocó manifestaciones en Cataluña. Miles de sus seguidores se congregaron en las Ramblas, célebre avenida del centro de Barcelona, a petición del grupo independentista radical Comités de Defensa de la República.  

La multitud, que enarbolaba banderas independentistas y pancartas donde se reclamaba la “libertad de los presos políticos”, se dirigió luego hasta la delegación de la Comisión Europea en Barcelona, donde gritó: “¡Esta Europa es una vergüenza!”.  

"Lo que nos están haciendo estos días es totalmente desmedido. Nos tratan como a criminales por querer la independencia. Ya no es cuestión de ideología sino de respeto a los derechos humanos", dijo, llorando, Rosa Vela, una profesora de 60 años. 

Judith Cárpena, una estudiante de arquitectura de 22 años, se dirigió por su parte a quienes se oponen a la independencia de Cataluña. “No canten victoria”, dijo. “No es el fin del independentismo, ni mucho menos. El independentismo lo lidera el pueblo y a todos no nos pueden encarcelar. Habrá otros Puigdemont”.

Delito de “rebelión” 

Puigdemont “fue arrestado a las 11h19 [09H19 GMT] por una patrulla de la policía de tráfico en Schleswig-Holstein”, un estado del norte de Alemania, indicó un portavoz de la policía alemana, que explicó que la detención se hizo en virtud de una euroorden. 

"Me llamó esta mañana para decirme que había sido detenido en Alemania cerca de la frontera con Dinamarca", declaró su abogado belga Paul Bekaert a la televisión catalana. “Venía de Finlandia donde había dado una conferencia a estudiantes. Será presentado ante un juez que decidirá, en 48 horas, si debe ser encarcelado o dejado en libertad condicional”, añadió el letrado.  

La fiscalía alemana anunció poco después que Puigdemont comparecerá el lunes ante el juez. 
El viernes, el juez español que instruye la causa contra la cúpula independentista catalana, Pablo Llarena, confirmó el cargo de “rebelión” contra 13 dirigentes, entre ellos Puigdemont. 

Llarena imputó a 25 dirigentes en total, 12 de los cuales están acusados de delitos menos graves como el de “desobediencia”. El magistrado emitió o reactivó órdenes de detención europeas e internacionales contra seis responsables independentistas huidos al extranjero, entre ellos Puigdemont.  

El delito de rebelión se castiga con hasta 30 años de cárcel en España, y su aplicación en el caso catalán es controvertida, ya que presupone “un alzamiento violento” que, según numerosos juristas, jamás se produjo en Cataluña.  

El juez acusa a Puigdemont de haber organizado el referéndum de autodeterminación del 1 de octubre a pesar de su prohibición y del “grave riesgo de incidentes violentos”. Las imágenes de las duras cargas policiales de aquel día dieron la vuelta al mundo.  

El dirigente fue destituido de la presidencia catalana por el Gobierno de Madrid tras una fallida declaración de independencia del 27 de octubre. Luego se exilió voluntariamente a Bélgica, donde residía desde entonces. 

El intento de crear una república separada de España terminó con la pérdida temporal de la autonomía de Cataluña, controlada directamente por el Gobierno español a raíz de esa declaración de independencia.  - Servicios de inteligencia españoles. 

Puigdemont había viajado a Finlandia, cuyas autoridades recibieron la orden de detención europea emitida por la justicia española, y estuvo en Helsinki para reunirse con diputados de este país y participar en un seminario en la universidad de la capital finlandesa. 

El expresidente catalán había viajado a Dinamarca en enero y a Suiza, en marzo, sin sufrir ningún contratiempo.   

Pero al menos en esta ocasión lo seguían los servicios de inteligencia españoles, que alertaron a sus homólogos alemanes. “Puigdemont fue detenido en Alemania gracias a una operación conjunta de la policía y del CNI (Centro Nacional de Inteligencia español)”, confirmó la policía alemana en un tuit.  

La detención de Puigdemont supone un nuevo revés para los independentistas catalanes. La víspera, el Parlamento catalán había suspendido la investidura de un nuevo presidente regional por el encarcelamiento del candidato independentista, Jordi Turull, otro de los afectados por el duro golpe judicial contra la cúpula separatista, que sume a Cataluña en un nuevo bloqueo político. 

La intervención del Gobierno central de Madrid en la Cataluña se mantendrá hasta que los independentistas -que obtuvieron mayoría parlamentaria en las elecciones regionales del 21 de diciembre pasado- escojan un presidente y éste forme Gobierno. De no conseguirlo antes del 22 de mayo, la región se verá abocada a unas nuevas elecciones.