"Casas termo": cómo es el nuevo tipo de edificación que busca cuidar el medio ambiente y empieza a ser furor
En la ciudad española de Valladolid ya se encuentran habitadas unas 74 viviendas y otras 39 están en proceso. También se construirá un edificio de varios pisos con la misma modalidad.
Si hoy la humanidad atraviesa uno de sus peores momentos debido al calentamiento global, por la mala acción del hombre en cuanto al uso de combustibles fósiles, todavía quedan esperanzas de "salvar al mundo" por medio de tecnologías renovables.
Tal es el caso de lo que se está llevando a cabo en la ciudad española de Valladolid, donde se están construyendo decenas de viviendas pasivas de alta eficiencia energética (llamadas casa termo), que sin duda apunta a combatir los problemas que atraviesa el medio ambiente.
Uno de los dueños de este nuevo tipo de viviendas, Luis Méndez, sostuvo que “la casa es una especie de termo donde la temperatura se distribuye de manera uniforme por todas las habitaciones y se mantiene constante a 21,5 o 22 grados durante todo el año. No paso frío ni calor, dormimos con sábana y una colcha fina, es una sensación de confort muy agradable”.
“Por la factura energética de esta vivienda de 205 metros útiles pago la mitad que en el anterior chalé de 160 metros en el que vivía de alquiler y la sensación de calidez no es comparable”, agregó el hombre.
Casa termo: palabra de beneficiadoOtro de los beneficiados con la "casa termo" es Valentín Martín, quien relató orgulloso que en 2022 apenas pagó unos 300 euros al año en electricidad (288 euros en 2021). Al igual que Luis, huyó del combustible fósil y no usa ningún otro sistema que no sea eléctrico para calentar o enfriar su casa. “Me estoy ahorrando entre 2.500 y 3.000 euros al año en electricidad respecto a un unifamiliar normal”, contó y siguió diciendo que “tienes la sensación de estar en una casa nueva cada día, es muy fresca en verano y cálida en invierno”. Y, sobre todo, “pago mucho menos que antes, el 60% es término fijo”.
El secreto para haber reducido de forma tan drástica la demanda energética de sus viviendas, es que son casas pasivas que, además, obtuvieron el certificado internacional Passivhaus y ambas se encuentran en la urbanización El Peral, en la zona sur de Valladolid, y fueron diseñadas por el estudio de arquitectura de Alberto López Merino. En ese residencial hay ya 74 unifamiliares certificados y habitados y otros 39 están en ejecución. Además, acaba de comenzar la obra de un edificio de 69 pisos, el primero de esta tipología con esta certificación en Valladolid.
Cabe destacar, que las casas son capaces de calentarse y refrigerarse con un consumo energético muy pequeño. El certificado que poseen garantiza que su eficiencia energética y su confort van a perdurar durante toda la vida útil del edificio. Ese título acredita, además, que son capaces de ahorrar entre un 75% y un 90% de las necesidades de calefacción y refrigeración. ¿Cómo? Por la manera en la que están construidas.
“Nos permite adelantarnos a lo que en el futuro será obligatorio en la edificación”, relató el arquitecto López Merino, que comenzó a utilizar el sello en 2010, en lo peor de la crisis inmobiliaria, buscando un elemento diferenciador.
En tanto, la poca energía suplementaria que requieren las viviendas se puede cubrir con energías renovables, por lo que Luis y Valentín emplean como sistema de climatización la aerotermia, que genera calor en invierno y frío en verano. En el caso de Valentín, su casa de 178 metros construidos, en la que reside desde 2018, va un paso más allá, al disponer de placas fotovoltaicas en la cubierta. De ahí que solo paga 300 euros al año en electricidad. “De finales de marzo a finales de noviembre soy autosuficiente, no pago luz, solo el término fijo”, dice, su factura de noviembre fue de 49,69 euros y también Luis acaba de poner 12 paneles solares.
Desde fuera, estas casas de alta eficiencia energética son como cualquier otra, prácticamente nadie sería capaz de percibir la diferencia. “No supone el uso de un tipo de producto, material o estilo arquitectónico específico, sino que se trata de una forma de construir”, dijo Arturo Andrés Jiménez, presidente de la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP).
FuncionamientoUna vez dentro de la vivienda, la cosa cambia: “Se nota la diferencia por el aire limpio y confortable que se respira. En verano, cuando hace mucho calor fuera, la temperatura es agradablemente más fresca. Y, por supuesto, a final de año se nota en la factura de la luz”, describen en el Passivhaus Institut.
Este organismo alemán registró hasta finales de 2022 una superficie certificada de más de 3,4 millones de metros cuadrados en el mundo, más de 5.250 edificios, y en España, superan los 238.000 metros cuadrados repartidos en 237 proyectos y en los próximos dos años llegarán a ser 352, según la PEP.
“Al hacer una vivienda muy bien aislada, sin infiltraciones de aire, con unas carpinterías de altas prestaciones, se logra alcanzar un excelente confort térmico, teniendo toda la vivienda a la misma temperatura en todos sus espacios. Igualmente, el confort acústico es máximo y es una de las cosas que más reconocen los propietarios”, argumentó López Merino.
Los principios fundamentales de esta forma de construir son siete: diseño bioclimático, aislamiento térmico, minimización de puentes térmicos, hermeticidad, carpintería de altas prestaciones, ventilación controlada con recuperación de calor y protección solar. Los recuperadores de calor, que permiten tener la vivienda ventilada 24 horas al día, son el pulmón de la casa.
“Recuperan entre el 80% y el 90% de la energía que está dentro del inmueble y, gracias a esto, el edificio se ventila independientemente de que abramos las ventanas o no”, señala Jiménez. Y, además, “el aire del exterior llega filtrado, de forma que la sensación es de aire limpio, sin olores, sin partículas nocivas”, añadió López Merino.
Aislamiento extremoHay que resaltar, que las casas utilizan mayores espesores de aislamiento térmico que las tradicionales, reduciendo así la demanda de energía y el riesgo de aparición de patologías, tanto en verano como en invierno. Méndez se extiende hablando de la cimentación especial para no transmitir el frío desde el suelo y de las paredes más robustas, con las que, eso sí, “se pierden metros útiles”.
El diseño garantiza la continuidad del aislamiento en todos los puntos de la envolvente de la casa, de manera que no existen puentes térmicos, no hay puntos débiles por donde perder energía. “Por el contrario, las casas convencionales suelen tener problemas como consecuencia de paredes mal aisladas, encuentros constructivos mal ejecutados y puntos fríos en la envolvente”, indicó Jiménez. Las ventanas son de altas prestaciones: vidrios triples, con gases bajo-emisivos en sus cámaras (que aumentan el aislamiento) y marcos y perfiles aislantes.
“Una vivienda Passivhaus puede reducir hasta un 75% el uso de la calefacción o aire acondicionado. Y la ventana, que es la parte más débil de la envolvente del edificio, debe contribuir a que este ahorro sea efectivo, proporcionando el aislamiento y confort necesarios. Además, contribuir con el ahorro de emisiones de CO que se producen en los edificios también evita causar mayor medioambiental a nuestro entorno”, indicó José Miguel Cortes, director para España y Portugal de Gealan, multinacional alemana fabricante de perfiles de PVC para ventanas y puertas en Europa.
Importantes son también los sistemas de control dinámicos, como una persiana o un toldo, que permiten la entrada y salida de luz y energía a voluntad del propietario en función de la estación del año en la que nos encontremos.
“La persiana graduable es la mejor opción constructivamente por su mecanismo de instalación y el poco espacio que ocupan (con apenas 13 centímetros se pueden incorporar una gran variedad de productos)”, contó Arkaitz Aguirre, country manager de Griesser en España. “Permiten ahorrar una gran cantidad de energía para calentar o enfriar los edificios pasivos. Esto se traduce en una disminución de la demanda de energía necesaria para climatizar de entre un 30% y un 50% con respecto a un sistema tradicional”, añadió.

