La apacible sociedad dinamarquesa no sale de su asombro. Pese a su mentalidad abierta, la indignación se agranda por la falta de responsabilidad de un funcionario que se escapaba de su lugar de trabajo para organizar fiestas sexuales. Cuando el caso se hizo público, fue juzgado y sentenciado a seis meses de cárcel.

No fueron sus gustos sexuales los que se le cuestionaron, sino su ausencia del trabajo y, sobre todo, que habría cobrado para organizar más de 70 orgías en varias ciudades de Dinamarca.

La vida oculta de Per Zeidler, presidente de la comisión de Asuntos Familiares del Concejo del distrito de Syddjurs, en el este del país, fue revelada por los medios de comunicación en noviembre de 2007, cuando lo descubrieron mientras iba a verse con diez hombres y dos mujeres.

En ese momento, debía estar en el ayuntamiento, pero se encontraba a 120 kilómetros de distancia, en una orgía. Ese encuentro sexual fue el segundo del que participaba el funcionario en dos semanas. Sin embargo, no fueron sus gustos sexuales los que se le cuestionaron, sino su ausencia del trabajo y, sobre todo, que habría cobrado para organizar más de 70 orgías en varias ciudades de Dinamarca.

El juicio

Ese fue el motivo por el que la Justicia comenzó a investigar y Zeidler fue llevado a juicio. Durante el proceso, la fiscal Birgitte Ernst afirmó que el acusado y su socio, un hombre de 56 años, planeaban una reunión sexual grupal por semana, en un negocio "increíblemente bien organizado" que funcionaba como una empresa de prostitución.

Las pruebas fueron contundentes, por lo que al concejal que lideraba la comisión de Asuntos Familiares no le quedó más remedio que admitir su responsabilidad. Como parte de la defensa, el abogado Henrik Garlik expresó que se trataba de una "comunidad formada por personas con la misma orientación sexual" y que ninguna de las mujeres se dedicaba a ejercer la prostitución como medio de vida.

"Eran encuentros sexuales en los que algunas mujeres se ofrecían de forma voluntaria y, a cambio, recibían una pequeña cantidad de dinero", detalló el letrado, quien agregó que las chicas nunca fueron presionadas ni forzadas a hacer nada que no quisieran. Pese a las justificaciones esgrimidas, la fiscalía acusó a Zeidler del delito de proxenetismo, por la organización de 109 orgías en las que "muchos hombres tuvieron relaciones sexuales con pocas mujeres", gracias a las que los acusados habrían ganado unas 328.000 coronas (49.000 dólares).

También se los imputó por la difusión de pornografía infantil, por haber fotografiado a una chica de 16 años y haber enviado las imágenes a los participantes de las orgías. Su tarea, según fue ventilado durante el proceso, era organizar los encuentros, establecer los precios, conseguir a las mujeres y publicar sus fotos en anuncios en Internet.

Aunque al comenzar el juicio la situación del ahora ex concejal parecía muy comprometida, a medida que la causa avanzaba, la acusación cayó a 73 encuentros sexuales y a un beneficio de 200.000 coronas. Por eso, Zeidler fue sentenciado a dos años de cárcel, pena que finalmente fue reducida a seis meses de cárcel, más dos años en libertad condicional.

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