Coronavirus en San Pablo: la lucha por sobrevivir a la pandemia en las favelas

Sin que Bolsonaro despliegue una política sanitaria de aislamiento obligatorio que frene el contagio y apenas con la ayuda que reciben de la caridad, resisten los embates de un enemigo tan letal como impensado. 

Por Carla Vilhena

Desde Sao Paulo, especial para www.cronica.com.ar

Desde que empezó la cuarentena en Brasil, uno de los focos más importantes de contagios se dio en Sao Paulo. Allí, además, se enfrenta otro problema, la cantidad de personas en situación de calle. Para ayudar, el párroco Julio Lanzellotti sale temprano para darles un kit de desayuno a los que más lo necesitan. Unos 700 indigentes lo reciben por día.

Pero Sao Paulo tiene, según números oficiales entregados por la intendencia, cerca de 24 mil personas en situación de calle. Además de alcohol en gel, tapabocas y guantes. Sólo para ellos, que ni siquiera tienen dónde lavarse las manos. Pero el coronavirus también afectó la entrega de limosnas y hasta algún pedazo de pan de un bar. Ellos y los que viven en las favelas están en situación de riesgo permanente. Por eso, hasta la iglesia solicitó, por redes sociales, ayuda a los habitantes de la capital paulista para poder entregar alimentos y limpieza a los más necesitados.

Brasil, sin política de contención ante el coronavirus
Brasil, sin política de contención ante el coronavirus

Uno de los casos que más afectó el sentimiento de miles de personas fue el caso de una familia que vive en la "rúa". Un matrimonio con cinco hijos y ella esperando el sexto. Se ven durante el día, ya que en la noche son separados y alojados en distintos albergues de la ciudad. Pero la solidaridad logró ubicar a la familia en un hotel sin pasajeros (el turismo está detenido hace varias semanas) donde la tarifa diaria cuesta 12 dólares y además fueron abastecidos de un kit de protección de coronavirus. Cabe recordar que los hoteles están en sólo un cinco por ciento de su ocupación habitual y ya despidieron a más de 500 trabajadores del sector turístico. Por eso la campaña aquí es hospedar a los "sin techo" o en "situación de calle", en los hoteles deshabitados.

Paraisópolis, la favela más grande


Pero además están aquellas personas que viven en las favelas. Aquí, en Sao Paulo, la más grande es conocida como la Paraisopolis, en la zona sur de la capital paulista, donde un párroco también debió pedir ayudar para los habitantes del lugar. Hubo empresas y vecinos que acercaron comida y kits de limpieza. Allí viven cerca de 100 mil habitantes y en la región no existe ni siquiera un lugar para atender a personas enfermas. Mucho menos un hospital. Por eso juntaron dinero y contrataron a varios médicos, enfermeros y personal de sanidad para ayudar. Ellos fueron alojados cerca de la favela para no tener que viajar. Pero la gente continúa en las calles y no hay una campaña para lograr el aislamiento y cumplir con la cuarentena. Hace unos días el ministerio de Educación abrió dos escuelas para alojar personas que estuvieran contagiadas del covid 19, de forma leve, para evitar el contacto con sus familias y propagar el virus por la favela.


En el complejo "Alemán" una de las favelas más importantes de Río de Janeiro, se  conformó un "comité de crisis", donde las personas son orientadas para cuidar su salud y además se reparten donaciones y comida para sus habitantes. Y hasta el cantante Luan Santana brindó una recital "live" para sus habitantes. En el complejo viven más de 100 mil personas.
Pero la realidad de las personas que trabajan en el área de la salud también tiene desventajas. Por eso hace unos días se realizó una marcha en Brasilia pidiendo mejores condiciones laborales. Jair Bolsonaro, el presidente, no escuchó.


Más allá de su actitud, por lo menos los más necesitados tienen una ayuda. Por eso se ve a personas haciendo colas en los bancos para retirar los 600 reales  (un poco más de 100 dólares) que entrega el gobierno. Pero en esas colas no hay distanciamiento social. Pero la desesperación es impactante, ya que hay personas que duermen noches en las puertas de los bancos esperando recibir el dinero. La ayuda llegó, según el gobierno brasileño, a más de 50 millones de personas . Pero es parte de una realidad en Brasil. Como la de aquellas personas que viven en la calle que ni siquiera tienen un documento para poder pedir la ayuda social de 600 reales. Por lo menos disfrutan de un desayuno compuesto por un pan, una factura y una chocolatada. Es lo único que logran ingerir desde que comenzó la pandemia. 

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