Crisis en el Vaticano: Francisco les bajó el sueldo a cardenales, altos cargos y sacerdotes
El Sumo Pontífice autorizó recortes a sus empleados ante el impacto de la pandemia del coronavirus. De continuar así, preveen vender bienes inmoviliarios.
La crisis económica a raíz de la pandemia de Covid-19 no solo sacudió a los gobiernos sino que también llegó al Vaticano. El Papa Francisco ordenó recortar los sueldos del pontificio, producto del déficit en el balance de la Santa Sede de los últimos años, la cual se agravó por el coronavirus. Esta decisión tiene por objetivo mantener los puestos de trabajo.
Esta medida regirá a partir del próximo primero de abril y alcanzará al 10 por ciento de cardenales, 8 por ciento en cargos superiores de la Curia y un 3 por ciento el de religiosos y eclesiásticos con funciones no dirigenciales, según informaron a través de una Carta Apostólica en forma de decreto.
Aunque esta restricción se aplique a partir del próximo mes, en caso de que haya personas que demuestren que les es "imposible afrontar gastos conectados con el estado de salud" personal o de un familiar de hasta segundo grado quedarán excentos de este recorte salarial.
En el caso de los cardenales, la reducción que se les aplica corresponde al suplemento extra que reciben aparte de su sueldo, cuyo monto se desconoce públicamente. En tanto, ya reciben como compensación añadida el uso de departamentos amplios y alquileres con costos mensuales bajos.
Otro grupo que no será afectada por la decisión papal corresponde a los empleados laicos -la mayoría-, a menos que sean jefes o subjefes de un departamento, en esos casos les tocará un descuento del ocho por ciento.
De todas las medidas dispuestas por Francisco, la única que afecta a los casi seil mil empleados de la Santa Sede, el Estado del Vaticano, basílicas papales, vicariato de Roma, entre otras, es que dejarán de tener los bienios, y por lo tanto no tendrán aumento automáticos de salarios en 2023.
Según el vaticano, esta decisión se basa en criterios de "proporcionalidad y progresividad" dado que este año preveen que tendrán "los gastos más bajos de la historia reciente", lo que implica un caída del 30 por ciento de ingresos en comparación a 2019. Para hacer frente a esta situación tendrán que utilizar sus reservas previstas en 80 millones de euros como así también el fondo de donaciones conocido como Óbolo de San Pedro.
En diálogo con la prensa, el ministro de Economía de la sede papal, Juan Antonio Guerrero Alves, sostuvo que "no deben ser alarmistas. Las reservas están para eso y deben ser usadas en tiempo de dificultad económica".
La caída en la economía eclesiástica se debe en gran parte al cierre de los Museos Vaticanos como parte de las medidas de prevención para combatir el coronavirus. Antes de la pandemia solían recibir alrededor de 27 mil personas. En caso de continuar con esta situación, Guerrero Alves adelantó que de ser necesario venderán parte del extenso patrimonio inmobiliario.

