Laura Marcela Casuso era una persona reservada, que tenía ciertos cuidados cuando hablaba con sus familiares con respecto a su trabajo y a los delincuentes que representaba.

Se fue de Chaco hace más de 20 años para recibirse de abogada en una universidad de Paraguay e instalarse en Pedro Juan Caballero, una ciudad fronteriza en la cual fue mamá en tres oportunidades.

Si bien le costaba tener relación con sus seres queridos, ya que a veces le tenía que contar "cosas de un ambiente feo", sin muchos detalles.

El mundo de Laura Marcela Casuso.

Había muchísimas su alrededor que le advertían a su clientela los riesgos de defender delincuentes peligrosos, narcotraficantes, asesinos de megabandas de Brasil, que hace ver a los "capos" argentinos como dóciles

Entre sus clientes, estaban Jarvis Chimenes Pavao , también Marcelo Pinheiro Vega, supuesto jefe del grupo criminal Comando Vermelho, que surgió en Río de Janeiro en 1969 y extendió sus operaciones a Paraguay.

"Es el riesgo que corre la mayoría de los profesionales que defienden causas como la abogada Casuso", comentó durante esta jornada Arnaldo Giuzzio, que lidera la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad). 

Por su parte, el ministro del Interior paraguayo, Juan Ernesto Villamayor, dijo que por el momento no descarta ninguna hipótesis sobre el asesinato.

"No podemos saber si es una cuestión interna de un grupo (narcotraficante) o si es una cuestión de grupo contra grupo", señaló el funcionario, quien agregó que la Policía y la Fiscalía trabajan en la investigación.

Casuso, de 54 años, no le gustaba andar custodiada, al menos no hacía viajes a la Argentina con ellos. Eso sí, se movía en una camioneta blindada en otras naciones. 

"Dios me cuida", le decía Casuso a su familia. Esa "plegaria" le funcionó hasta el lunes a la noche cuando mientras conducía su Toyota Hilux, murió en el Hospital Regional tras una intervención quirúrgica. Las diez balas impactaron en el tórax, en el abdomen, en el cuello y en los brazos.